Patinan, pese a espera y mal estado de equipo
Karla Calderón
El Universal

Lunes 05 de enero de 2009

Los charcos causados por el deshielo, la condición de los patines y la larga espera para entrar, son algunos problemas que han tenido los usuarios de las cuatro pistas de hielo instaladas en la ciudad

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Los charcos causados por el deshielo, la condición de los patines y la larga espera para entrar, son algunos problemas que han tenido los usuarios de las cuatro pistas de hielo instaladas en la ciudad.

Sin embargo, opinaron que en general el servicio es bueno y estarían dispuestos a volver, ya que patinar les ha parecido “muy divertido”.

Paulina Neria ya visitó la pista del Zócalo, la de Iztacalco, y la de Tláhuac, pero la que más le gustó fue ésta porque “hay más organización”, y no tuvo que esperar cuatro horas para entrar como ocurrió en el centro.

Álvaro Herrera también disfrutó su visita a la pista de Tláhuac. “Está muy bien, los muchachos están cuidando a los que se caen”, dijo mientras dejaba sus patines.

Para Sofía Benítez, la sensación del hielo bajo sus pies fue aterradora, pero decidió coninuar ante la insistencia de su hija. “Me animé por ella, para cumplirle su ilusión”, dijo quien por primera vez en su vida se calzó unos patines para entrar a la de Gustavo A. Madero.

Los más experimentados se daban el lujo de girar ante la mirada de envidia de quienes sólo se aferraban a la barandilla.

Los monitores ayudaban a quienes desconocían el arte de deslizarse. “No importa si te caes; debes perder el miedo”, aconsejaban a los novatos.

A pesar del apoyo, fueron evitables las caídas y los golpes. “Me caí y me torcí el tobillo, pero me atendieron rápido”, dijo Gloria Domínguez, que a pesar de la lesión, salió por su propio pie. Junto a sus amigos, la joven manifestó que le gustó mucho la experiencia y espera recuperarse para volver a patinar.

Estas mismas escenas se repitieron en las cuatro pistas de hielo en la capital y que lucieron repletas durante las vacaciones, pues la fiebre por el patinaje parece haber invadido a miles de chilangos, sin importar las horas de espera para disfrutar del hielo durante una hora.

El paso vacilante y temeroso de los patinadores causaba risa en el público en la delegación Iztacalco. “¡Mira, mira, el muchacho de amarillo ya se cayó como tres veces”, dijo una mujer a su hijo. En esta pista, todos los patinadores deben usar casco para protegerse.

De todas las pistas, la que se llevó las palmas fue la del zócalo por su tamaño.

“Fue mi primera vez, y fue muy divertido”, dijo Aarón Merino, quien llegó a las 10 y media de la mañana y entró a patinar a las 4 de la tarde. “Me iba a venir desde las siete, pero no pude”, dijo el joven.

 



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