El México de 1975

El Universal

Lunes 20 de octubre de 2008



Es el penúltimo año del gobierno de Luis Echeverría y el país aún responde a un jefe único: él.

Su sucesor, José López Portillo, ya está en campaña, y en sus recorridos clama que “la solución somos todos”.

El país celebra los séptimos Juegos Panamericanos y, acorde con los festejos del Año Internacional de la Mujer, las taquilleras del Metro luchan por su basificación y mayores prestaciones salariales.

México es una ciudad de 7 millones de habitantes, y su más moderno medio de transporte, el Metro, enfrenta a un enemigo de 6 mil 400 unidades, que realiza un promedio de 8 millones de viajes al día: el pulpo camionero.

Uno de sus propietarios, el entonces recién electo gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, ejerce poder político para frenar el crecimiento del Metro, obstáculo para su negocio, por lo que entre 1971 y 1976 el sistema queda estancado en las líneas 1, 2 y un tramo de la 3, según documentan los investigadores de la UAM Bernardo Navarro y Jesús Rodríguez.

Es el tiempo en que la empresa francesa Bombardier, desarrolladora de ese transporte en la ciudad, sugiere la adquisición de un sistema de pilotaje automático para los nuevos trenes, mismo que el gobierno rechaza por sus altos costos.

Es la época en que el gobierno no se equivoca.

 

 



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