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| Una renuncia no esperada |
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Alberto Cuenca
El Universal Miércoles 09 de julio de 2008 |
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La mañana de ayer, Marcelo Ebrard tenía listo el ‘enroque’ de Manuel Mondragón y Kalb de la Secretaría de Salud a la SSP-DF, pero el informe de la CDHDF lo obligó a operar rápidamente la salida de Rodolfo Félix Cárdenas de la Procuraduría capitalina
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alejandro.cuenca@eluniversal.com.mx El crítico informe del ombudsman Emilio Álvarez Icaza sobre la tragedia en la discoteca New’s Divine, fue más allá de lo que el propio Marcelo Ebrard había evaluado; por eso, a media mañana, algunas decisiones cambiaron y tomaron por sorpresa a propios y extraños, como al procurador Rodolfo Félix. El jefe de Gobierno del Distrito Federal recibió ese informe poco antes de las 8:00 horas; lo leyó con cuidado y a partir de ese momento empezó a mover sus piezas, aun antes de que el ombudsman diera su conferencia de prensa para presentar el mismo documento. A las 10:30 horas y en absoluta discreción, Manuel Mondragón y Kalb, en ese momento todavía secretario de Salud de la capital, ingresó a las oficinas del jefe de Gobierno, en donde se le notificó que sería designado subsecretario de Seguridad Pública y encargado del despacho en dicha dependencia, que dejaba vacante Joel Ortega. En los pasillos del gobierno de la ciudad ya se sabía a esa hora que Joel Ortega se iba, pero nadie esperaba que Rodolfo Félix correría la misma suerte. De hecho, el todavía procurador ingresó a las oficinas del jefe de Gobierno, en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, aproximadamente a las 11:00 horas. Salió de ahí al mediodía y se dirigió a su camioneta, muy sonriente; por cierto, acompañado de René Cervera, jefe de la oficina de Marcelo Ebrard. Cuando el procurador salió de la oficina del jefe de Gobierno, el siguiente en entrar fue Joel Ortega, quien ante Marcelo Ebrard preguntó: “¿Por qué sólo yo?”. Pero no, no sería Joel Ortega la única baja en el gabinete, aunque para ese momento el procurador no lo sabía, y por eso el sonriente Rodolfo Félix aseguraba, antes de abordar su camioneta, que regresaría una hora después al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, y así lo hizo. Con esa sonrisa que iba de oreja a oreja, el procurador llegó al patio del Antiguo Palacio y saludó a cada uno de sus compañeros de gabinete, que desde las 10:50 horas comenzaron a recibir llamadas de René Cervera, para que estuvieran presentes en un importante mensaje del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard. Ese mensaje del jefe de Gobierno iniciaría a las 13:00 horas, y el procurador regresó puntual; se sentó junto al contralor Ricardo García Sáinz, y al secretario de Finanzas, Mario Delgado, con quienes inició de inmediato una animada conversación. Pero el acto de Marcelo Ebrard Casaubón no iniciaba. Eran las 13:20 horas y Rodolfo Félix Cárdenas había desaparecido; cuando regresó, lo hizo corriendo, con el teléfono celular en mano. Tras él iban algunos de sus guaruras, cargando cajas de cartón que llevaron presurosos hacia la camioneta del procurador de Justicia del Distrito Federal. Sin soltar el celular y cubriendo con su mano el teléfono, Rodolfo Félix regresó a su lugar, pero ya no era el mismo. La sonrisa había desaparecido y su mirada era de perturbación, que no desapareció durante los ocho minutos de discurso del jefe de Gobierno. Salida por la puerta de atrás Marcelo Ebrard anunciaba la remoción del jefe de la Policía Preventiva y a diferencia del resto del gabinete, Ortega Cuevas no estuvo presente cuando se anunció su renuncia. Al mismo tiempo que Ebrard hacía pública esta situación, él salía del edificio central de gobierno en su camioneta rumbo a la sede de la Secretaría de Seguridad Pública, en la Zona Rosa. Minutos después llegó hasta su oficina, en el piso 12, el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, quien anunció a los 70 jefes de sector, siete directores regionales y directores operativos la salida de Joel y la llegada de Mondragón y Kalb. Los mandos policiacos aplaudieron durante un minuto en señal de reconocimiento; luego Joel tomó la palabra y los exhortó a mantener el esfuerzo y apoyar a Mondragón. En su oportunidad Mondragón y Kalb tomó la palabra. Habló de la lealtad que mantiene a Ebrard y le pidió a los jefes policiacos su apoyo para sacar adelante esta nueva tarea. A Mondragón y Kalb, quien es conocido por muchos elementos que lo vieron pasar como subsecretario cuando Ebrard era el jefe de la policía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, le dieron la bienvenida. Para Joel, después del aplauso hubo algunos abrazos. Poco a poco los mandos desalojaron el auditorio de la planta baja del edificio de Liverpool.
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