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| La costumbre es más fuerte que el amor |
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Miguel Ángel Serrano
El Universal Viernes 04 de abril de 2008 |
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miguel.serrano@eluniversal.com.mx Tenía razón aquella canción: “La costumbre es más fuerte que el amor”, dijo en tono apacible Nóe Saldívar, de 25 años de edad, cuando tuvo que salir del Bar Zydeco, de la Condesa, para fumar un cigarrillo sobre la banqueta. “Es dificil acostumbrarse, estaba en mi mesa con los amigos escuchando a la banda de jazz interpretar a los Stone Temple Pilots en un muy buen ambiente, saqué mi cajetilla para encender un cigarrillo y el mesero me hizo señas con la mano para salir a fumar a la calle, la neta no me acordé.” Mientras EL UNIVERSAL realizaba un recorrido por bares, antros y restaurantes de la zona, Noé permaneció sentado en una de las jardineras de la avenida Tamaulipas, alejado de un connato de bronca entre un mesero y un cliente extranjero, quien no quiso apagar su cigarrillo como requisito para entrar al lugar. Faltaba una hora para que la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores entrara en vigor la madrugada del 3 de abril en el Distrito Federal, y los establecimientos ya estaban preparados para informar a sus clientes sobre la medida. Letreros en hojas tamaño carta colocadas desde la tarde en las puertas de acceso de cada uno de los bares, antros y restaurantes con la leyenda: “A partir de las 12 de la noche, no se permitirá fumar en el interior”. Omar Centeno, jefe de seguridad del bar Celtics, aseguró que ninguno de sus clientes se opuso a salir del lugar para fumar, “pero muchos de ellos se marcharon al saber que no fumarían dentro, lo que si sabemos es que poco a poco van a adoptar la costumbre”. En días pasados, el Celtics elaboró un simulacro con el cuerpo de seguridad, meseros y clientes, para trabajar sin humo en el lugar, mucho antes de entrar en vigor la ley y los resultados fueron positivos. “A muchos les extrañó, pero se vivió un ambiente limpio, fresco y nos pareció buena la opción”, agregó Centeno. Sin embargo, dos clientes del bar Pata Negra encendieron un cigarrillo en medio del lugar después de la media noche como prueba de la aplicación de la ley y sólo obtuvieron una invitación por parte de los empleados a salir del lugar para consumir sus cigarrillos. Sin uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública local en apoyo a la negligencia o supervisores delegacionales en el lugar, la primer noche antitabaco transcurrió sin problema alguno y la mayoría de los clientes quedaron satisfechos.
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