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| Aislar a fumadores... ¿discriminación? |
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ELLA GRAJEDA
El Universal Domingo 16 de diciembre de 2007 |
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Para unos, las nuevas medidas antitabaco ya eran necesarias; otros ven conculcados sus derechos. Para el especialista Daniel Márquez la salud está “por encima de cualquier cosa”
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ella.grajeda@eluniversal.com.mx En un espacio donde sólo hay seis sillas y al aire libre, a un paso de la banqueta de la avenida Universidad, Adriana Colina y Lorena Ortiz fuman y toman café. En las otras mesas hay más fumadores que, como ellas, tuvieron que aislarse en una improvisada terraza para no molestar a quienes no fuman. Ellas no disfrutan de la música de fondo de la cafetería, ni de la comodidad de los sillones del lugar. Sólo pueden mirar a los otros a través de un gran ventanal de vidrio que las separa de los no fumadores. A la entrada de este local hay un letrero: “En nuestras tiendas cuidamos el aroma del café. Gracias por no fumar. En nuestros establecimientos no discriminamos condición social ni cultural”. Para Adriana Colina esta medida no le convence del todo. “Es como discriminar, ¿no?, ya que parece que los fumadores somos malos y tenemos que estar separados”. Alejandro Steck, quien ocupa una mesa contigua, comenta que separar a los que fuman de los que no es raro. “Se supone que es un país libre, pero no se refleja mucho”. La mayoría de las personas que conozco y que fuman siempre buscan un sitio al aire libre o piden en restaurantes áreas de fumar. Creo que es exagerado separarnos de manera tan tajante”. Joshua Rubio no fuma. Sin embargo, considera innecesario abrir nuevos espacios o sacar a la gente de un lugar sólo porque es fumadora. Las críticas empiezan a surgir, a pesar de que todavía no entran en vigor las reformas a la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores para el Distrito Federal y las modificaciones a la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles, las cuales obligan a los dueños de restaurantes, cafeterías, bares, cantinas, discotecas y oficinas a separar físicamente, mediante un cristal o una pared, las áreas de fumadores y no fumadores. Para algunos son disposiciones discriminatorias, para otros no. En cambio hay gente a la que no le interesa lo que suceda con estas normas, ya que continuarán fumando “pésele a quien le pese”. Ese es el caso de Rafael Valero, quien desde los 18 años fuma y sabe de los riesgos de salud a los que está expuesto. “Fue una decisión absurda de los legisladores porque, es como el aborto, ya que cada quien se hace responsable de sus actos. Si yo quiero fumar es muy mi problema, pues a quien le va a dar cáncer es a mí”. Comentó que la gente va a una cafetería a tomar café y fumarse un cigarro y no sólo a platicar. “En varias ocasiones me han discriminado, en plazas comerciales, en restaurantes y en casas de mis amigos. Sin embargo, estoy consciente de que es muy molesto el cigarro para los demás”, reconoció. Marisol Mariscal está embarazada y le molesta mucho que fumen a su lado. “Mejor me voy porque la gente me contesta de mal modo y hasta me dice que me vaya. Sí es molesto pero espero que cambien las cosas”. También Verónica Zavala considera que ya era hora de hacer algo. “Tenemos derecho quienes no fumamos, y sobe todo los niños y jóvenes, a respirar aire menos contaminado”. Señaló además que al principio generará problemas de convivencia, ya que mucha gente se sentirá incómoda por no poder fumar libremente. Daniel Márquez Gómez, especialista en Derecho Constitucional del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, reconoció que atrás de estas reformas legales hay muchas medidas discriminatorias. Sin embargo, dijo, el artículo cuarto de la Constitución habla del derecho a la salud y el tercero sobre la democracia y que todos somos iguales. “Aquí hay un problema de colisión entre derechos”. Desde su perspectiva, separar a un fumador de uno que no fuma pareciera algo discriminatorio. “¿Qué va a pasar cuando un grupo de amigos se reúnan y unos quieran ir a la sección de fumar y otros no?, ¿quién va a ceder?, ¿quién va a decidir? El fondo de la discusión es el derecho a la salud que tienen todas las personas y eso está por encima de cualquier cosa”. Consideró que en el ejercicio de la libertad de las personas no se les puede exigir dejar de fumar, pero tampoco se puede permitir que otra sufra los efectos del cigarro. “Lo que está presente en ambos casos es la tutela de la salud de la población”, consideró.
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