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| La vida sin agresiones, un derecho desconocido |
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DALILA ESCOBAR Y TANIA CASASOLA
El Universal Lunes 26 de noviembre de 2007 |
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La mayoría de las mujeres ignora la existencia de leyes que las protegen, dicen especialistas
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df@eluniversal.com.mx Janeth Molina, quien a sus 21 años es casada, nunca ha permitido que su esposo le ponga una mano encima, “ni siquiera me ha llegado a ofender”. La joven expresó que los problemas con su pareja o con su familia los ha resuelto “hablando”. Cada vez que surge un conflicto con su esposo le repite “te permito lo que quieras menos que me seas infiel y mucho menos que me pegues”. Le ha advertido: “el día que eso pase, mejor ahí la dejamos. Nunca me ha hecho nada”. En su infancia Janeth fue testiga de las peleas violentas entre sus tíos, en las que incluso ella también recibía golpes. “No tiene que pasarme lo mismo, ya estamos en otros tiempos donde la mujer debe ser bien tratada y puede hacer las mismas cosas que los hombres”, afirmó. Janeth reconoce que tiene derechos, no obstante, aún hay mujeres que los ignoran. El problema, dice Margarita Corral, directora del Centro de Apoyo a la Mujer Margarita Magón, es que muchas veces las féminas no saben ejercer sus derechos y desconocen las leyes que las respaldan. Respecto a ello, Martha Patricia Patiño, directora de Igualdad y Diversidad Social en el Distrito Federal, expresó que uno de los principales derechos de las mujeres es vivir sin violencia, del que se derivan el derecho a la igualdad y a la no discriminación. Para hacer valer los derechos de las mujeres, dijo Patiño, primero se deben hacer visibles ante la sociedad; que la mujer los reconozca y tenga información, para de esta forma poder hacer la denuncia y recibir atención especializada. Quien no pudo evitar las agresiones por mucho tiempo, pero después las detuvo, fue Heidi García. Ella estuvo casada 26 años, sólo nueve los vivió con su pareja, “siempre con violencia, hasta que de tantos golpes decidí separarme, fue un hasta aquí”. Ante esta situación Heidi intentó disolver su matrimonio, “pero suspendí el trámite por cuestiones administrativas”. Hace dos años acudió al Tribunal Superior de Justicia y con la ayuda de una abogada logró finalmente el divorcio de forma gratuita. Encontró la solución. Le fue concedido el derecho a una pensión alimenticia, sin embargo, aseguró que de 40 mil pesos sólo ha recibido 4 mil. Heidi ha insistido en buscar asesoría jurídica “pero el seguimiento y el caso que nos hacen es nulo. Muchas amigas me han dicho que eso también es un tipo de violencia, porque me está limitando en la cuestión monetaria pero a veces aunque queramos no hay muchas instancias que nos apoyen”. Al respecto Margarita Corral dijo que muchas mujeres no saben identificar si sufren violencia, “pensamos que sólo se reduce a la cuestión física, sexual y psicológica pero también existe la agresión patrimonial, institucional y económica”. La violencia económica, explicó, tiene que ver con el control del ingreso. “Si la mujer trabaja y su salario es administrado por el hombre, no le da para el gasto o bien hay incumplimiento de la pensión alimentaria, es agresión”. La violencia patrimonial es aquella que se ejerce cuando alguien destruye bienes y valores o quita derechos patrimoniales, es decir, “si alguien te rompe papeles, ya sea escrituras o actas de nacimiento, por ejemplo”. Las omisiones de servidores públicos que discriminan a la mujer es violencia institucional. Otro tipo de agresión se da en el ámbito laboral, en la cual no se tolera que una mujer exprese su opinión. Janeth comentó “cuando veo que un hombre golpea a una mujer en la calle, yo sí me meto, eso me ha traido muchos problemas con los mismos golpeadores, pero no me dejo, tienen que respetar nuestros derechos”.
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