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Tabacaleras regalan cigarros a menores
Angélica Simón
El Universal

Sábado 24 de noviembre de 2007

A pesar de que la mayoría de los chicos de su edad fuman, a sus 16 años Leslie nunca ha probado un cigarro. Un factor de protección es que en su casa no se fuma, pero hasta ahí, a las puertas de su domicilio, hace unos días, llegó la tentación

angelica.simon@eluniversal.com.mx

A pesar de que la mayoría de los chicos de su edad fuman, a sus 16 años Leslie nunca ha probado un cigarro. Un factor de protección es que en su casa no se fuma, pero hasta ahí, a las puertas de su domicilio, hace unos días, llegó la tentación.

Su nombre está claro y completo en el espacio del destinatario. Al abrir el sobre rojo con blanco, halló un vale canjeable por una cajetilla de cigarros gratis en la compra de otra.

“No podemos permitir que esto suceda.... es como si estuvieran llevándole hasta la puerta droga a mi hija” comentó Analine Yoval Rodríguez, madre de la estudiante.

Su hija, comenta, recibe publicidad de un producto que todos saben es dañino para la salud porque provoca cáncer, entre otros males

Leslie afirma que no sabe cómo obtuvo la empresa tabacalera sus datos. “Yo no se los dí porque no soy fumadora”, afirma, pero con cierta frecuencia, comenta, hay encuestadores en las inmediaciones de su escuela, la Preparatoria 6 ubicada en el centro Coyoacán, preguntando sobre marcas favoritas de cigarros, niveles de consumo por día, si los prefieren fuertes o suaves, entre otros puntos.

“Yo creo que no es necesario que nos regalen cigarros para fomentar el vicio; que vengan aquí y pregunten cuántos cigarros fumas al día, como si fuera normal o bueno”, comenta.

Aunque Leslie no pudo canjear el vale por las cajetillas, pues en la tienda le exigieron su credencial de elector para comprobar su edad, la tabacalera no está libre de culpa, señala Analine Yoval; “ellos no investigan si a la persona que le envían la publicidad es mayor de edad con capacidades plenas de decidir si fuma o no”.

El asunto es más grave de lo que parece, porque se cae en corrupción de menores, afirma la abogada de profesión.

“Cualquier cosa que signifique inducir a un menor a hacer algo que ellos no quieran y que les afecte es corrupción”, acotó.

En ese sentido, pidió a las autoridades tanto del gobierno local como del federal que además de aprobar leyes para crear áreas libres de humo de tabaco establezcan mecanismos de supervisión y de sanción más estrictos para aquellas tabacaleras que no respeten la prohibición de venta y promoción de cigarros a menores.

“Así como prohibiron la publicidad en medios electrónicos también deben prohibirlo vía correo y por cualquier otro medio”, recalcó.

Mientras el gobierno del Distrito Federal promueve una ley de Protección a los no Fumadores y habla de un ataque frontal a los vendedores de cigarros sueltos en las inmediaciones de los centros escolares para proteger particularmente a los jóvenes, las tabacaleras siguen incitándolos a consumir cigarrillos.

La empresa que envió la publicidad

“No queremos que los niños fumen” se lee en la página corporativa de la empresa Philip Morris International que maneja la marca Marlboro, la cual envió la propaganda a Leslie.

Ahí mismo, se asegura que la prevención del consumo de tabaco en los jóvenes “está dentro de nuestros intereses del negocio”.

Sin embargo, Leslie y otras de sus compañeras de la preparatoria han recibido el mismo tipo de publicidad.

EL UNIVERSAL intentó contactar la los representantes de Marlboro en México. En el único número que aparece en la promoción enviada a la adolescente, las personas que respondieron aseguraron que no tenían ningún contacto con quien se podría tratar el asunto de forma directa y se debía consultar la página electrónica www.philipmorrisinternational.com.

Ahí se encontró un número correspondiente al centro de prensa, pero solo contesta una grabadora.

También se envió un correo electrónico a la dirección ofrecida como contacto, pero hasta el cierre de esta edición tampoco hubo respuesta.



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