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Hacía rituales para proteger a sus familiares
Icela Lagunas
El Universal

Lunes 29 de octubre de 2007

Los hermanos y la madre de José Luis Calva Zepeda, el presunto caníbal de mujeres, lo tienen abandonado. Todos tienen miedo a ser señalados como familiares del presunto asesino que cortaba en pedazos a sus novias

icela.lagunas@eluniversal.com

Los hermanos y la madre de José Luis Calva Zepeda, el presunto caníbal de mujeres, lo tienen abandonado. Todos tienen miedo a ser señalados como familiares del presunto asesino que cortaba en pedazos a sus novias.

Para ellas, sus cuatro hermanas y su madre, El Chelyn, como le decían de cariño a lo largo de su infancia, desvió el camino, se portó mal, tenía un comportamiento extraño.

Obligados por la ley, desfilaron ante el Ministerio Público sus hermanas Guadalupe, Patricia, Claudia y Hellen, quienes reconocieron que Calva Zepeda era su hermano aunque no tan cercano.

Según el expediente de este caso de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal a pesar de la problemática que envuelve a la familia Calva Zepeda, él, el presunto caníbal, se afana en proteger a su madre, Elia Zepeda.

Según esta investigación que establece los parentescos más cercanos del supuesto antropófago, en su oficio de santero, Calva hizo muchos trabajos y rituales para proteger y favorecer en el amor y en la fortuna a sus hermanas.

Los mandatos

Ocultos en el clóset de una segunda recámara la Policía Judicial encontró un brasier negro en donde se ocultaban unos mandatos, que en santería son los conocidos amarres para mantener a tu lado a tu pareja sentimental.

En estos papeles depositados en las copas de ese brasier negro, José Luis escribió los nombres de dos de sus hermanas y de sus respectivas parejas sentimentales, seguidos por una frase que dice: “No me dejes ni de noche ni de día”.

Jorge, el único hermano varón, declaró que no sabía con claridad las actividades de su hermano.

Dos de las mujeres se mostraron recelosas, a la defensiva y temerosas: Patricia y Hellen.

Patricia, a decir de esta investigación, trabaja en una empresa dedicada a la venta de seguros. En el departamento número 17 de la calle de Mosqueta 198 la policía encontró regados papeles de dicha compañía donde labora la hermana, que los llevaron a rastrear el paradero de la familia del presunto caníbal.

Nunca le llamaron tampoco acudieron a visitarlo cuando supieron que fue detenido, que se le acusaba de un homicidio, que estaba herido y grave, primero en la Cruz Roja de Polanco y luego en el Hospital Xoco.

El Chelyn, como lo conocían de niño, intentó incluso en varias ocasiones llamar a su madre Elia Zepeda.

Al no poder establecer comunicación con esta mujer que ha marcado su vida, su infancia, su adolescencia y la edad adulta, José Luis Calva Zepeda, se mantenía sin hablar por largos períodos.

Luego, relataba pequeños episodios.

De Hellen, la más pequeña de sus hermanas, se sabe que es hija de otro hombre por eso en lugar de Calva lleva otro apellido.

Por eso mientras que el resto de los hermanos relataban episodios de la vida de José Luis, Patricia y Hellen se negaron a declarar.

En este apartado que detalla la vida íntima y relaciones familiares del presunto homicida, la PGJDF retomó un relato que aún hoy en día altera a José Luis Calva Zepeda.

Se trata de un episodio de extrema violencia, cuando Calva Zepeda, a la edad de 10 años, fue golpeado severamente por su madre.



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