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Unos aplaudían; otros apretaban los labios
Fidel Samaniego
El Universal

Miércoles 25 de abril de 2007



Fue un estallido de emociones. Quienes estuvieron en favor de la despenalización del aborto se pusieron de pie, aplaudieron, se abrazaron. Ellas y ellos, integrantes de la bancada perredista se sentían, se sabían los vencedores.

Desde la galería volaba un grito: “¡Sí se pudo, sí se pudo!”.

Al mismo tiempo, en el lado derecho del salón, según se le ve desde el estrado, la fracción panista quedaba envuelta en el silencio. En uno de los palcos de la parte baja del recinto, Mariana Gómez del Campo, dirigente de Acción Nacional en el Distrito Federal, apretaba los labios, mirada al frente; estaba pálida.

Su compañero de partido Jorge Triana, quien casi una hora antes había proclamado: “El debate filosófico y procedimental ya lo hemos ganado”, hacía lo posible para no hacer evidente la derrota.

Los demás, los que fueron aliados de unos y de otros, eran entonces simples comparsas. No participaban en alguna de las manifestaciones. Faltaban ya cinco minutos para las seis de la tarde y todo... o casi todo estaba consumado... o casi consumado.

Quedaba aprobado en lo general el proyecto. Fueron 46 legisladores en pro, 19 en contra; uno se abstuvo. Faltaba en la Asamblea Legislativa la discusión y votación en lo particular. Pero, sobretodo, quedaban por delante páginas en blanco para una historia que no ha concluido:

“Desde luego que no hemos perdido. Acudiremos a la Suprema Corte de Justicia con el recurso de anticonstitucionalidad”, advertía ya en el vestíbulo del que fuera viejo teatro de operetas y zarzuelas, Mariana Gómez del Campo. Al mismo tiempo, cerca y lejos de ella, el senador perredista Carlos Navarrete, quien también acudió para apoyar a sus compañeros expresaba: “Desde luego que esto seguirá en la Corte”.

Un enfrentamiento que no ha llegado al final, y que sigue, seguirá en diversos escenarios.

Ayer mismo, a una cuadra del recinto de la legislatura capitalina, en la casona de Xicoténcatl, la Cámara de Senadores, al primer círculo de la fracción del PRD llegó la versión de que el PAN en el Senado pretendía dar un “albazo” para que este miércoles o mañana jueves fuese rechazada la iniciativa que sobre el tema del aborto presentó Pablo Gómez.

“Son fuertes las presiones de la jerarquía católica. Con esa maniobra quedarían emparejados los cartones: una derrota en un lado y una victoria en el otro”, confió alguien cercano a la toma de decisiones.

Una jornada que se inició con el signo de la tensión. El nerviosismo se podía sentir en el centro histórico de la ciudad de México.

Siete vallas de granaderos y rejas metálicas impedían el paso de los ajenos a la sesión. Sin embargo, un grupo de manifestantes contrarios a la legalización del aborto pudieron acercarse al palecete de Donceles y Allende. No eran más de 40 personas.

Ahí pasaron la noche, ahí amanecieron. Llevaban pancartas con leyendas como: “¿Qué parte del No Matarás es la que no entiendes? Firmado: Dios”. Un grupo de rock católico interpretaba alabanzas al Señor y por la vida. Brincaban, se exaltaban. Tres muchachas rompían a llorar.

Mientras tanto, los diputados ocupaban sus curules. Se saludaban. Incluso había quienes, del PRD y del PAN se sonreían, bromeaban.

Ya estaban también los invitados. En los balcones, Marta Lamas, Denise Dresser , Jesús Ortega, Guadalupe Acosta, Luciano Pascoe. Abajo, en las llamadas “corraletas”, la dirigencia capitalina del PAN, integrantes de otros partidos y en constante plática con Alberto Begné, la elegante y hoy sofisticada Rosario Robles.

A las 11 de la mañana en punto, Ramón Jiménez, presidente de la Asamblea, declaró iniciada la sesión. Aparecieron en las curules cartulinas a favor y en contra del aborto. A esa hora dejaba de escucharse el llanto grabado de un bebé que durante más de 120 minutos salió de una bocina en la calle.

Y pasaron lo minutos. Se hicieron horas. Se expusieron los argumentos, los alegatos que tanto se han oído en las últimas semanas, meses, años, siglos: el derecho a la vida o el derecho de la mujer sobre su cuerpo; el momento en que se es o no se es humano. Intervenciones grises y brillantes, mediocres e inteligentes. Menciones de citas de Bruno, Voltaire, Castillo Peraza, López Obrador, quien alguna vez como candidato dijo que sobre el tema del aborto habría que hacer un referéndum, según recordó Miguel Hernández Labastida, coordinador panista, en un discruso leído sin fuerza. Una sesión con escenas insólitas: Paola Soto, del PAN, envió un café a Leticia Quezada, del PRD, quien lo rechazó y le explicó: hace poco nació su bebé, lo sigue amamantando. A las 17:42 horas casi todo estaba consumado. Unos levantaban los brazos, otros apretaban los labios.



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