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| Agobia caos a Coyoacán cada fin de semana |
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Johana Robles
El Universal Martes 10 de abril de 2007 |
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Son los tres coyoacanes. Cada fin de semana se vive a un ritmo distinto. En el centro histórico hay caos y desorden. Comerciantes y franeleros que se adueñan de la vía pública, automóviles estacionados frente a las entradas de las casas y proliferación de restaurantes y bares que no cuentan con cajones de estacionamiento o violan el uso del suelo
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Por la mañana el parque amanece brilloso; el rocío moja los adoquines y la fuente -al centro- de los Coyotes refleja la luz del sol. Hay un puesto de periódicos de cada lado de la calle, sobre Tres Cruces y en la esquina de Carrillo Puerto. Las librerías y cafeterías abren temprano, pero los restaurantes siguen cerrados, alguna mujer pasa por la iglesia y se persigna. Los autos circulan, uno tras otro, sin detenerse. Es miércoles. El viernes por la noche, Coyoacán se transforma. La gente se arremolina afuera de los restaurantes, bajo la luz de los toldos y las calles se convierten en el centro de reunión. Todo marcha sobre ruedas. El sábado, los puestos de periódicos se pierden entre el mar de artesanos y visitantes; lonas de plástico y globeros impiden ver la fuente de los Coyotes y Carrillo Puerto se vuelve un estacionamiento gigante. Los tres coyoacanes Son los tres coyoacanes. Cada fin de semana se vive a un ritmo distinto. En el centro histórico hay caos y desorden. Comerciantes y franeleros que se adueñan de la vía pública, automóviles estacionados frente a las entradas de las casas y proliferación de restaurantes y bares que no cuentan con cajones de estacionamiento o violan el uso del suelo. Los jardines Centenario e Hidalgo son los sitios más visitados, pero también los más saturados de comerciantes, pues hay 400 artesanos cuya disposición de puestos dificulta la circulación de las personas. Esos jardines también se han convertido en escenario de artistas callejeros, como payasos o mimos, y de grupos musicales como el que se ubica frente al atrio de la iglesia de san Juan Bautista. Calles como Cuauhtémoc, Allende, Caballo Calco, Felipe Carrillo Puerto y Presidente Carranza albergan la mayor parte de los bares y restaurantes que son abarrotados desde la tarde del viernes por los jóvenes. La delegación Coyoacán reporta que en el centro histórico hay 14 bares; sin embargo, en un recorrido que realizó EL UNIVERSAL tan sólo en las calles Presidente Carranza y Felipe Carrillo Puerto se contabilizaron siete bares y antros. Faltan estacionamientos La falta de lugares de aparcamiento de los negocios y la insuficiencia de los estacionamientos públicos provoca que los automóviles se paren incluso sobre la avenida Miguel Ángel de Quevedo, saturando las calles que colindan con Fernández Leal y Londres, y del extremo poniente, hasta el parque de los Viveros, calles que son administradas discrecionalmente por los franeleros. Según el padrón hay 70, pero el jefe delegacional, Heberto Castillo, reconoce que el número es mayor. En un recorrido que realizó EL UNIVERSAL se detectó que en cada calle hay un par de franeleros y cobran por adelantado 30 pesos. Por la noche, Felipe Carrillo Puerto y Tres Cruces se congestionan por la salida de los automovilistas y la presencia de los microbuses que van completamente llenos.
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