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| 90 aniversario: Las noticias de la tragedia |
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TEXTOALFREDO JOYNER
El Universal Domingo 01 de octubre de 2006 Ciudad, página 1 |
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Homicidios violentos, suicidios, actos terroristas y hechos atribuidos a criminales seriales han desfilado por la prensa a lo largo de los últimos 90 años
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Con cinco centavos compró el cuchillo de 15 centímetros con el que remataría a su tío. El joven de 21 años de edad estaba cansado del hostigamiento que sufría su padre, por parte de un primo de éste, para que hiciera prosperar el negocio del pulque. Para concluir su plan, Luis Romero Carrasco consiguió también un tubo, se armó de valor fumando varios cigarrillos de mariguana y fue a seguir a su familiar, Félix Tito Basurto, hasta las puertas de su casa. Ahí lo mató a tubazos, y dio el toque final enterrándole varias veces el arma blanca recién comprada. La historia del homicida fue reproducida por la prensa en 1929, en el gobierno de Emilio Portes Gil. El vecindario de Santa Julia, primero, y, después, la ciudad entera se conmocionaron con la noticia. EL UNIVERSAL informó sobre la historia de este asesino que, bajo los efectos de la droga, golpeó hasta matar a los testigos del crimen de su pariente: una sirvienta de 65 años de edad, la nieta de la anciana, de 10, así como la tía Jovita Velasco, esposa de don Tito, el dueño del negocio pulquero. Los reportes dieron cuenta, incluso, hasta de la muerte de un loro y varios pájaros que tuvieron la mala fortuna de encontrarse enjaulados en el lugar de los hechos. "Fue por amor a mi padre", reproducían el periódico las primeras declaraciones del detenido ante la policía. Un collage con fotografías de distintos momentos en la vida de Romero Carrasco ilustró las páginas del diario. Incluso, el de su muerte. Mientras lo trasladaban en un tren a las Islas Marías, intentó escapar y se enfrentó con un guardia. Utilizó una solera de fierro, pero el custodio lo mató a balazos. Iban por territorio hidalguense. En los años 50, cuando los atentados a la decencia eran la clave para hacer nota roja, la fotografía en EL UNIVERSAL de una fiesta mostraba a los asistentes sonriendo y luciendo sus mejores galas. En un primer plano estaban, ella, la actriz y cantante de ópera Esperanza Iris, sentada. Unos centímetros a su izquierda, su esposo, el barítono Paco Sierra, famoso por haber caído en Lecumberri, tras haber activado una bomba en un avión de Mexicana, en complicidad con Emilio Arellano. Los dos hombres ocuparon los titulares de los diarios con este hecho frustrado, que quedó impreso el 25 de septiembre de 1952. Ambos pretendieron cobrar el seguro de vida de siete pasajeros, pero la pericia del piloto impidió que se cumplieran esos planes. Hace 90 años Grandes homicidas y agresores de la moral pública desfilaron por los medios informativos desde hace 90 años, durante la Revolución Mexicana. La investigadora Beatriz Vargas describe en su estudio La cárcel y sus discursos. Análisis de su tratamiento informativo en la prensa escrita del Distrito Federal cómo dueños y colaboradores de diarios liberales y antireeleccionistas fueron perseguidos, encarcelados y expatriados constantemente. En este contexto eran escasas las posibilidades competitivas de la nota roja. ¿Quién lograría destacar los asesinatos individuales en la furia torrencial de batallas o fusilamientos y secuestros? Aun así, en medio de la efervescencia política y violencia en que vivía el país, destacó el tratamiento de sucesos criminales como el de La Banda del Automóvil Gris y el del Tigre de Santa Julia. Para entonces, la nota roja se encontraba muy definida en cuanto a los asuntos que abordaba; se refería a todo aquello que transgredía las leyes de la sociedad, su persecución y su castigo; es decir, crímenes sangrientos, accidentales, premeditados, "limpios", de cuello blanco, pasionales y todos los imaginables; detenciones, investigaciones, procesos judiciales y legislaciones penales, sistemas carcelarios, y otras penas y sanciones, además de catástrofes naturales, atentados a la salud, incluyendo suicidios, y seguridad pública. En resumen, todo un catálogo de las tragedias que pueden afligir a las personas. EL UNIVERSAL En este contxsto, se destacó la fundación de EL UNIVERSAL en octubre de 1916, que pronto fue parte de la vanguardia del periodismo en México. En sus páginas, la década de los 40 inició con la noticia del asesinato de León Trotsky, ocurrido en su domicilio de Viena 19, Coyoacán, a los 60 años. Entre 1940 y 1949, por otra parte, hubo una cantidad importante de suicidios, parecían como una moda, cualquier pretexto era bueno: la guerra, la carestía, vejaciones, disgustos, excepciones, lo que fuera, se utilizaba, siendo de las armas más socorridas el veneno y los revólveres. "Es probable que estadísticamente no sea relevante y sólo obedezca a que en aquel entonces las muertes por suicidio eran parte de la nota roja y en la actualidad no; sin embargo, a lo largo de la investigación hemerográfica, resulta significativo el número de casos, sobre todo en la gente joven", señala Vargas. Otro de los problemas a combatir era el floreciente negocio del tráfico de drogas. En la capital, los fuertes intereses alrededor de su comercio creaban un grave pesimismo entre los viejos policías, quienes consideraban imposible que se diera una solución al problema, debido a la gran cantidad de dinero que se movía. Destacó, en la década de los 50, la figura de María Steves Zuleta, mejor conocida como Lola la Chata, quien controlaba el tráfico de drogas en la ciudad de México, y residía por el rumbo de La Merced. Ella es mencionada por el novelista estadounidense William Burroughs en su obra Junky. El reportero-policía Esa década cerró con la cobertura de un caso de encierro familiar. Rafael Pérez Hernández fue detenido por el secuestro de su mujer y sus seis hijos. Fueron más de 15 años de cautiverio, de explotación y humillaciones; el padre había montado una pequeña industria casera en la que sus hijos elaboraban insecticidas y veneno para ratas que él vendía. Alimentaba a su familia con una dieta de avena y frijoles, lo que favorecía la espiritualidad. Nadie los visitaba y sólo salían de la casa para que el padre les enseñara las perversiones de este mundo. Estos hechos inspiraron la película de Arturo Ripstein, El castillo de la pureza, en 1972. Surgió, asimismo, la figura del reportero de policía y sus herramientas tal y como todavía se conocen. La diferencia era, hasta cierto punto, la forma de publicar las noticias. Tuvieron su auge los encabezados como "dantesco", "monstruoso" u "horripilante", que aunque han quedado en contados medios de información escritos, hoy se han sustituido por cabezales más discretos que dan cuenta de hechos policiacos debidamente contextualizados con una problemática social. En esa época de cambios, a Enrique Metinides se le debieron tres cosas: ser el primer reportero de la fuente de la Cruz Roja, la elaboración de listados de claves radiofónicas para la identificación de los asuntos policiacos y servicios de rescate y, por esta situación, el monitoreo del scanner, donde se captan las conversaciones y reportes de los uniformados de seguridad pública para captar los hechos relevantes, detalla El teatro de los hechos, un compendio editado por el Gobierno del Distrito Federal, en noviembre de 2000. A partir de ahí, es común que reporteros y fotógrafos policiacos lleguen incluso antes de que acudan al lugar de los hechos policías y ministerios públicos. El horror de la población ante el descubrimiento del secuestro de varias mujeres a quienes las obligaban a prostituirse, el grado de desnutrición en que se encontraban y la muerte de algunas otras, registrados en el estado de Guanajuato, se tradujo en ganancias inusitadas para algunos diarios que incrementaron notoriamente sus ventas. Se relataron pormenorizadamente las "hazañas" de las hasta hoy inigualables Poquianchis. Todo esto inició cuando Petra Jiménez, con domicilio en Guadalajara, se presentó ante el procurador de Justicia del estado de Jalisco, para denunciar la desaparición de su hija María Jiménez, de 13 años; a esa denuncia le siguieron otras dos presentadas ante el comandante Miguel Ángel Mota, jefe de grupo de la Policía Judicial del estado de Guanajuato. "Inimaginables los crímenes de las Poquianchis" fue la cabeza de EL UNIVERSAL, el 17 de enero de 1964. De Ríos Galeana a la ´Mataviejitas´ En los 70, uno de los casos del crimen organizado más cubierto en la prensa fue el que protagonizó el ex miembro de la policía del estado de México y asaltante de bancos más famoso del siglo pasado, Alfredo Ríos Galeana, quien inició su carrera delictiva en 1978, cuando aún era miembro activo del Batallón de Radiopatrullas de la entidad. Tres décadas después, la tarde del 25 de enero de 2006. Todos los medios nacionales estaban pendientes de la noticia policiaca del día. Minutos antes, en los radios de la policía se escucharon las voces agitadas de los agentes. "Ya lo agarraron. Es el Mataviejitas, fue lo único que se alcanzó a distinguir entre instrucciones, direcciones, gritos y datos confusos. "Bueno, usted no cree, ¿verdad? Yo nomás le voy a decir una cosa; yo, mi respeto a la autoridad, pero habemos varios que nos dedicamos a la extorsión y matar gente también. ¿Y por qué no están sobre de ellos?", decía sin coherencia y atropelladamente la mujer de rasgos masculinos, antes de atrincherarse tras las solapas de un saco rojo. "Luce usted muy tranquila después de haber asesinado. ¿No tiene remordimientos?", le preguntó el policía a la mujer de 48 años que, con gesto duro y comentarios breves, cortantes, era dirigida al Ministerio Público. Éstas fueron las descripciones que presentó EL UNIVERSAL un día después, no del asesino, sino de una asesina serial de ancianos, buscada durante meses por las autoridades capitalinas. Juana Barraza Samperio, originaria de Pachuca, acababa de ser detenida en la colonia Moctezuma, después de ocho meses en que plasmó por primera vez sus huellas dactilares en una radiografía, durante el intento de homicidio de una mujer de 70 años, en Jardín Balbuena. Hoy los medios de comunicación y la opinión pública están pendientes del desarrollo del juicio de esta acusada. Ya suman 15 procesos, informa el juez 67 penal con sede en la cárcel femenil de Santa Martha Acatitla, Enrique Juárez. La también identificada como La Dama del Silencio en el mundo de la lucha libre no está bien de salud. Su diabetes se ha agudizado atrás de las rejas. Una a una irá recibiendo sus sentencias para saber cuánto tiempo le espera más "en la sombra".
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