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| “Fueron 120 minutos de palabras y más palabras” |
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Alberto Cuenca
El Universal Martes 13 de junio de 2006 Ciudad, página 1 |
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Concluyó Paredes con la crítica;Sodi prometió espectáculo; fueron seis los temas del debate y seis los pretextos para que el candidato del PAN arremetiera contra el perredista Marcelo Ebrard, que respondía de igual manera
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Era bola anunciada. Se esperaba por supuesto que aquí, como ocurrió entre los presidenciables, los ataques y la confrontación se diera solo entre dos. Por la noche, en lo que ya era parte del posdebate, el panista Demetrio Sodi parecía resumir el encuentro: “Esto ya se polarizó”. Fueron seis los temas del debate y seis los pretextos para que el candidato del PAN arremetiera contra el perredista Marcelo Ebrard, que respondía de igual manera. Era bola anunciada porque desde que llegó a las instalaciones de la televisora donde se desarrolló el debate entre los cinco candidatos al gobierno del DF, Sodi prometía espectáculo. Pero Beatriz Paredes, al terminar el debate, resumió que éste había sido un encuentro de 120 minutos “de palabras y más palabras”. Su coordinador de campaña, Bernardo Lartigue, ingresó a las instalaciones con una amplia sonrisa mientras cargaba una caja de cartón en la que se leía con plumón negro el nombre “Ebrard”. Durante el encuentro se sabría que dentro de la caja venían las estadísticas que exhibió Sodi sobre inseguridad y desarrollo económico, y hasta el agua embotellada, amarillenta, presuntamente de Iztapalapa. Desde las 17:25 horas, comenzaron a llegar los candidatos a las instalaciones de la televisora que se encuentra frente al aeropuerto capitalino. Primero arribó el de Alternativa, Gustavo Jiménez Pons, como piloto de su camioneta Hummer y vestido con ropa deportiva, aunque atrás de él llegarían sus asesoras con un traje de High Life. Por cierto, ingresó antes de que dos mujeres se apostaran afuera de la televisora en donde desplegaron una manta, acusándolo de haberlas defraudado con 700 mil pesos en un negocio de compra y renta de autos. Después ingresó Alberto Cinta, el de Nueva Alianza, a bordo de un auto BMW y también muy sport, en camiseta; le siguió un sonriente Marcelo Ebrard en una camioneta Durango, acompañado de Mariagna Prats. Luego Demetrio Sodi, en una Winstar, de donde se bajó vistiendo una playera de la selección mexicana de futbol que, reconoció, no se había quitado desde el domingo, porque consideró que un triunfo en el Mundial valía la pena festejarlo más. Cuando llegó el panista, en la calle ya habían instalado simpatizantes de Nueva Alianza y del PAN, que unos minutos antes habían iniciado una guerra de porras. Más tarde se sumarían los priístas, los de la lideresa de ambulantes Alejandra Barrios y en apoyo a Beatriz Paredes. Cuando concluyó el debate los tricolores despidieron a los albiazules con el tradicional grito de “¡uleros, uleros!”. Paredes fue la última en llegar, 25 minutos antes del inicio del encuentro y justo en el momento en que se soltaba un aguacero que hizo correr a reporteros y fotógrafos al hotel adjunto, en donde se instaló una sala de prensa. En ese hotel, a los invitados de cada partido político se les acondicionó un pequeño auditorio en habitaciones, donde se tuvieron que desmontar camas para colocar sillas, aunque nada se pudo hacer para quitar los jacuzzis. El espacio mereció una exclamación de la candidata del PAN a jefa delegacional en Coyoacán, Cecilia Romero, quien acusaba: “¡A qué antro nos mandaron!”. La improvisada sala de prensa fue el punto de reunión de todos los equipos de campaña, sin importar el color. Desde ahí reaccionaron de inmediato los asesores de Ebrard, cuando Sodi dijo que tenía una comprometedora declaración patrimonial del perredista. El equipo de Beatriz Paredes también se esmeraba en hacer lucir a su candidata, pues eran los que a cada rato pasaban entre las computadoras para entregar de mano en mano la propuesta de la priísta, en cada uno de los seis temas que se discutieron. A veces sutil, en otras de manera más directa, la candidata de la coalición Unidos por la ciudad también criticaba lo hecho en el gobierno de la ciudad, en materia de transporte, sobre desarrollo económico y seguridad pública. En respuesta, el perredista Ebrard atinaba a decirle que sus datos no eran correctos, y en un momento del encuentro, mostró una estadística elaborada por Jaime Serra Pucha “a quien nadie puede tachar de perredista”, dijo el abanderado del sol azteca. Al oído, los del sol azteca decían a los reporteros que abrieran la página de internet de Ebrard, www.marceloebrard.org.mx, que ahí estaban las cifras reales. Surgía uno que otro aplauso, rechiflas cuando se confrontaban el perredista y el panista, pero también carcajadas y comentarios, al momento en que Alberto Cinta, Gustavo Jiménez-Pons o Beatriz Paredes tomaban la palabra, pues parecía que cambiaba el ritmo de la canción, que se oxigenaba. Predominaron las tablas estadísticas perfectamente elaboradas , por parte de Ebrard, en respuesta también de Sodi, aunque Alberto Cinta y Gustavo Jiménez-Pons decían que preferían llegar al terreno de las propuestas y en cada turno insistían en que venían aquí a hacer planteamientos concretos, no a dar descalificaciones. Al término, pocos se quedaron a hablar explicaciones, casi todos partieron a festejar, con sus seguidores, el triunfo del debate. Todos celebraban haber triunfado.
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