Clínica de Periodismo
Citali tiene siete años. A los 12 días de nacida perdió los dedos de la mano derecha debido a una deficiencia de proteína C congénita. A los cuatro meses se quedó ciega por las trombosis frecuentes debido a su enfermedad.
Citlali, al igual que otras 704 personas, fue beneficiada por el programa de apoyo que la delegación Venustiano Carranza brinda desde hace tres años a las personas que tienen alguna discapacidad, que consta de una ayuda de 700 pesos bimestrales.
Durante la ceremonia, el delegado Alejandro Piña aseguró que, a la par de los recursos que se otorgan, la demarcación busca mejorar el acceso para personas discapacitadas con la construcción de rampas de acceso en sitios públicos, avenidas y en las entradas de los planteles públicos educativos.
Para la madre de Citlali, Bianca Zamora Cano, el dinero que recibe es una ayuda, pero no es suficiente. Su hija necesita cada mes 12 inyecciones de Clexane, un anticoagulante que evita las trombosis y la mantiene con vida. Cada dosis cuesta 536 pesos. A pesar de los problemas, Bianca dice que “ha sido un gran reto, pero ella es maravillosa, ella nos da la oportunidad de tenerla como hija y es maravilloso”.
Verónica Ayala Soto, directora de Desarrollo Social de la delegación, aseguró en entrevista que estos apoyos seguirán brindándose a personas que sufren alguna discapacidad y no cuentan con los recursos económicos necesarios.
Tal es el caso de David Said López, un niño de seis años con Síndrome de Down que asiste a un escuela privada, donde recibe terapias físicas a la vez que aprende a leer y a escribir.
De acuerdo con la madre de David, Yolanda López Hernández, lo más difícil de tener un niño con esa discapacidad es la incertidumbre que se siente de no saber cómo educarlo. Por eso, ella decidió inscribirlo, desde muy pequeño, en una escuela privada la cual tiene un costo de 2 mil 500 pesos al mes.
Ayala dijo que uno de los proyectos es recuperar los espacios públicos para mejorar la accesibilidad en la zona.
Al respecto, Leonardo León Jiménez, confinado a una silla de ruedas desde hace cinco años, dijo que lo que le hace falta a la ciudad de México es un “poquito de conciencia”, además de las acciones adoptadas en los programas sociales de instancias de gobierno.