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Reforma, “restaurante” al aire libre


Domingo 22 de noviembre de 2009 Cinthya Sánchez | El Universal
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cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx

Tomaron los sillones de la exposición Diálogo de bancas en Reforma como mesa de centro. De lunes a jueves de dos a tres de la tarde, en las bancas metálicas color cobre se reúnen de las hermanas García Minero.

Hasta ahí llegan con toper en mano a su comida familiar. Las tres trabajan en diferentes notarías. Calientan la comida en los hornos de microondas de la oficina y van a la cita.

Tal como lo hacían cuando regresaban de la secundaria, pero ahora la plática de familia y la sobremesa se hace en Reforma esquina con Río Marne, en medio de automóviles y otros comensales que como ellas recurren a llevar comida en topers antes de gastar más de 50 a 130 pesos en una comida corrida por la zona.

Están bien organizadas: lunes y miércoles cocina Gudelia —son los días que mejor comen, pues “es la de mejor sazón”—; martes y jueves le toca a Verónica, la más chica de las tres. Herminia, es la mayor y la única que por tener menos ingresos que las otras dos hermanas no coopera más que con la buena compañía y apartando 10 minutos antes de las dos de la tarde el lugar.

“Nos ahorramos 400 pesos a la semana por hacer este ritual, además comemos juntas y nos platicamos nuestro día porque de otro modo no nos veríamos, pues cada quien tiene su casa”.

La idea surgió desde el año pasado.

Cuando, dicen, comenzaron a sentir que el dinero que ganaban apenas alcanzaba para los pasajes y las comidas.

“Coincidimos en los trabajos, nos separan unas cuadras entre oficina y oficina, así que todo 2009 hemos compartido los gastos y tomado Reforma como nuestra mesa hogareña”, dice Gudelia, la del buen sazón.

No son las únicas de la zona. Por toda avenida Reforma hay gente comiendo sus propios alimentos en topers.

Ellas tienen su lugar, que casi siempre invaden con sus tortillas, agua, sopa, guisado, frijoles, fruta o ensalada y hasta postre. Tienen una hora de comida, al ritual le invierten 40 minutos, los otros 20 los dedican a platicar y acompañarse con consejos, en un año, donde las tres coinciden en que les ha tocado vivir la crisis económica más dura de sus tres historias.



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