Para este fin de año ya no habrá pavo en la mesa; si acaso tendrán un pollo rostizado. Tampoco se abrirán regalos de intercambio, ni se estrenarán zapatos o chamarras como es la costumbre.
Madres solteras, viudas y jóvenes desempleados reconocieron que encontrar un trabajo en la ciudad en estas fechas es tan difícil que esta Navidad y Año Nuevo los pasarán “tristes” y “en la desesperación”.
Marcela Alderete lleva siete meses buscando empleo. La empresa constructora donde laboraba terminó su última obra y ella sólo recibió “las gracias”, porque ni siquiera alcanzó a recibir una liquidación.
Entrevistada en la Feria del Empleo de la delegación Benito Juárez, contó que sus 43 años de edad son el “pero” para ser contratada. Como es madre soltera y debe mantener a sus dos hijos estudiantes, ha tenido que pedir dinero prestado, vender bolsas, zapatos y productos de nutrición por catálogo.
El sólo mencionarlo le “vidria” los ojos: “Este fin de año estaremos muy limitados. Ya ni pensar en dar regalos ni estrenar ropa. Me siento muy desesperada y decepcionada”.
Año y cena austeros
Roberto Martínez lleva un año dentro de las filas del desempleo y las “chambitas” eventuales. Guardia de seguridad privada, promotor de Afores, vendedor de teléfonos celulares, fotógrafo, plomero, electricista y chofer son sus experiencias a los 54 años de edad. “He hecho de todo y cada que puedo me voy a cuidar y lavar coches”, dice.
Mientras, su esposa vende gelatinas y apenas juntan para pagar los 2 mil 500 pesos de renta y “sobrevivir” con su hija. Optimista, confía en que el curso que inicia el próximo domingo 22 de noviembre, para reparar computadoras, mejore el panorama. “Un año se pasa rápido. Voy a echarle ganas y chance hasta puedo poner mi propio negocio para reparar equipos en las empresas”, contó.
Su ánimo es tan grande que no se le quiebra la voz cuando acepta que “en esta próxima Navidad ya no habrá pavo; a lo mejor un pollito rostizado si bien nos va”.
El panorama no es mejor para Guadalupe Mendoza, a quien hace un mes le tocó el recorte de personal de la clínica de salud y belleza donde trabajaba. Ahora no encuentra oportunidades de empleo por sus 54 años.
Su único sostén han sido las clases de pintura para niños que ofrece en su casa.
Aunque para esta Navidad no será suficiente el dinero que recibe: “Creo que la vamos a pasar tristes. No sé si habrá intercambio entre la familia, pero seguro no vamos a estrenar nada. Lo que regalaremos serán muchos abrazos y buenos deseos”.
Tener que trabajar de lo que sea
Israel Cifuentes tiene 28 años y es ingeniero en sistemas. Lleva 12 meses en la búsqueda de un empleo formal, pero ya se puso un plazo: “Si no consigo algo bueno en lo que resta del año, voy a tener que trabajar de lo que sea. Tengo que ayudar a mis padres”.
Para cumplir con esa meta prevé que para este fin de año “ya no voy a dar regalos, porque no hay de dónde”.
Así, decenas de historias similares abundan en las ferias de empleo en las distintas delegaciones de la ciudad de México, donde entre las ofertas comunes están las ventas por comisión que no prometen una “Feliz Navidad, ni un próspero Año Nuevo”.