claudia.bolanos@eluniversal.com.mxVanesa Castillo Guzmán investigó, por cuenta propia, a los médicos que en octubre de 2008 le robaron a su hija cuando nació en el Hospital Central de Oriente.
Durante varios días, la mujer de 26 años de edad, se dió a la tarea de seguir los pasos de los galenos vinculados a la compra-venta de su niña.
Entre sus indagatorias, ahora retomadas por la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJ), se indica que habría otra clínica propiedad del mismo dueño, ubicada en la colonia Roma.
Imelda Guevara Olvera, subdirectora Jurídica del Registro Civil, narra que Vanesa no tenía confianza en las autoridades, y decidió no denunciar. Lo que la mujer trataba de evitar es que se filtrara información y los médicos se dieran a la fuga.
Así, con la ayuda de su mamá y papá, vigilaban de cerca al personal de ese sanatorio ubicado en la colonia Valentín Gómez Farías, delegación Venustiano Carranza.
Incluso se quedaron a pernoctar dentro de un automóvil, frente a la casa de algunos de los doctores que son investigados por su presunta participación en una red de traficantes de infantes, uso de documentos falsos y delincuencia organizada.
Las investigaciones de la mamá, y con las cuales trabaja la PGJ revelaron la existencia de 5 inmuebles, propiedad de Marcera González. Uno de ellos es una clínica más, ubicada en la colonia Roma.
Las indagatorias judiciales también analizan la propiedad y el trabajo que se realiza en dicho hospital de la delegación Cuauhtémoc.
Se sabe que en las otras clínicas se expidieron actas de alumbramiento de niños que en realidad nacieron en el Hospital Central de Oriente, que ya está bajo resguardo.