Jesús vio la cacerola con pollo y
preguntó: ¿aquí vamos a comer? A su hermana Stefany también le pareció
extraño llegar hasta el comedor público instalado en la zona de Gustavo
A. Madero afectada por las inundaciones, para ingerir alimentos.
Su
casa aún se encuentra en proceso de limpieza y la cocina y el comedor
no han sido desinfectados, razón por la cual su madre, Estela Morales,
no ha podido preparar la comida ahí.
Los pequeños no han acudido
a la escuela porque la primaria Gertrudis Armendáriz, a la que
asistían, también está en proceso de limpieza y rehabilitación. Este
viernes sólo se reincorporarán a las aulas los estudiantes de sexto
grado, avisaron las autoridades del plantel a los padres de familia,
por lo que Stefany sí acudirá.
Al llegar al
comedor, ubicado en Paraíso y Adolfo Ruiz Cortines, colonia Zona
Escolar, esta familia proporcionó los datos que le fueron solicitados
para el formato de identificación.
De las 13:30 a las 16:00
horas, horario en que se sirven los alimentos, se formó una larga fila
de gente que al acudir por primera vez tuvo que cumplir el requisito de
proporcionar su nombre, domicilio y nivel de estudios.
Muy
pronto, el patio de la casa, que fue prestado para instalar el comedor
a cargo del Instituto de Asistencia e Integración Social (Iasis), se
encontraba lleno de familias. Ahí estaba Virginia Jiménez, con sus dos
hijos pequeños, que después de varios días de ingerir sólo tacos de
jamón y queso de puerco, pudieron comer arroz, frijoles, pollo en chile
pasilla con papas y naranja como postre.
Aparatos inservibles
El
agua sucia que inundó la zona dejó inservible su estufa, la cocina y el
tanque de gas: “se nos metió hasta adentro, subió como 80 centímetros,
se mojó todo”.
Eso impidió la preparación de alimentos en el hogar, cuya dieta se redujo a tacos y pan.
En
su vivienda, ubicada en Justo Sierra, Manzana 106, lote 20, habitan
tres familias en conjunto, todas afectadas por la inundación y ayer
también hicieron fila para ocupar las mesas que fueron dispuestas en el
comedor.
Durante el miércoles, el primer día que se dio servicio
de alimentación en este punto, fue poca la gente de la zona que llegó a
solicitar su ración, unas 85, según estimaciones del personal del
Iasis. Pero ayer se esperaba superar las 200, luego de la activa
promoción que se hizo en todo el perímetro afectado por la tromba.
El
Instituto entrega 200 comidas completas a los vecinos que se encargan
de distribuir las raciones, pero ellos las distribuirían entre 17
vecinos más porque la demanda en cada comedor siempre está a la alza.
De
acuerdo con César Cravioto, director del organismo, será a partir del
lunes cuando comience a funcionar el comedor público de Palmatitla y el
tercero aún se demorará unos días más porque no se ha encontrado un
lugar.
Estarían en funcionamiento tres comedores en la zona que
sufrió inundaciones, los cuales se sumarán a los 53 que ya existen en
otros puntos de la ciudad.
Enfermedades por inundación
Permanecer
en casa luego de que su domicilio fuera inundado con aguas negras no
sólo ha traído pérdidas materiales y económicas para Estela Morales, ya
que sus dos hijos han presentado malestares estomacales.
Antes de
ingerir sus alimentos del día, ambos tuvieron que pasar con el médico
del Iasis, que ayer daba consulta sin costo en la parte trasera del
comedor y quien les entregó el medicamento que requerían.
Junto
con ellos llegó Laura Aguilar, cuñada de Estela, sus hijos y su suegro,
un señor dedicado a la pastelería que a causa de la tromba del viernes
pasado perdió sus instrumentos de trabajo. Los hijos de Laura presentan
tos y gripa, y también fueron auscultados por el médico.
Males recurrentes
Raúl
Castañeda Tapia, el doctor que los atendió, explicó que desde que
inició la contingencia tres médicos y una enfermera trabajan en la zona
y han detectado recurrencia de enfermedades respiratorias, diarréicas e
incluso dermatitis entre la población, a causa del agua contaminada que
inundó las viviendas y con la que han tenido contacto.
Luego de
terminar con la limpieza de calles, casas y escuelas, la delegación
Gustavo A. Madero informó que ya comenzó la entrega de material de
construcción a los afectados.
El jefe delegacional, Víctor Hugo
Lobo, dijo que 15 familias han recibido tabiques, arena grava, cemento
y varilla para reparar sus viviendas. En cuanto a los planteles
escolares, añadió que ya se terminó de limpiar y desinfectar las 19
escuelas afectadas.