El Sistema de Transporte Colectivo Metro paga al año mil 500 millones de pesos por el suministro de energía, aunque tiene pendiente el cambio de contrato pues antes le pagaba a Luz y Fuerza del Centro (LyFC) y ahora debe hacerlo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), informó el director de ese organismo, Francisco Bojórquez.
En entrevista, el funcionario aseguró que previo a la extinción de la paraestatal, “nosotros teníamos programado en el presupuesto pagarle a ellos, a Luz y Fuerza, pero ahora hay que hacer un cambio de cuenta, un trámite administrativo en el gobierno de la ciudad para empezar a generar los pagos a la CFE”.
De acuerdo con el funcionario, antes de la orden federal, el Metro se alimentaba 100% de la energía distribuida por LyFC.
Bojórquez Hernández dijo que previo al decreto nadie les avisó para prever si habría alguna modificación en el servicio de las 175 estaciones de la red. Sin embargo, aseguró que no se presentó ninguna falla el servicio. “El primer sábado y domingo no hubo ninguna comunicación, pero el servicio siguió operando bien”.
Retrasos de cinco minutos
Incluso, dijo que desde entonces hasta ahora “sólo hemos tenido muy pocos eventos que nos han variado el servicio”.
El director general del Metro explicó que “un grupo de ingenieros” que trabajaban en Luz y Fuerza siguen colaborando ahora con la CFE. “Son especialistas que ya conocían cómo opera la red de suministro de energía al Metro”. Agregó que también hay personal de reciente ingreso que se está capacitando con quienes ya estaban en el sistema y con personal del STC.
Francisco Bojórquez explicó que los únicos eventos que han tenido —pero que, dijo, también se presentaban con LyFC— son los “cambios de acometidas” o sistema de espejos que alimentan de energía las 11 líneas del Metro. Detalló que en ocasiones uno de estos suministradores requiere mantenimiento; entonces, el servicio se debe cambiar a un sólo alimentador que sostiene el 100%. “De ese tipo de acciones hemos tenido ahora con la CFE, como unos nueve eventos. También pasaban antes, pero los especialistas de LyFC actuaban con mayor rapidez”.
El director del STC dijo que estos cambios se traducen en un arranque lento de los trenes en cada estación, pues el traspaso de carga tarda unos 45 segundos. Luego inician su marcha a una velocidad de 35 kilómetros por hora y mientras carga la energía, el tren retoma su velocidad normal de 70 kilómetros en promedio. El funcionario dijo que todo este proceso de estabilización tarda alrededor de 5 minutos, lo que se traduce en la lentitud.