TULTITLÁN, Méx.— “Le doy gracias a Dios que aquí estamos. Yo lloraba, nunca había ocurrido algo así. ¿Por qué no baja el agua? Las ratas nadaban. Subí a los niños a la azotea”, relata Porfiria Laimón Arenas, de 74 años, habitante de la vivienda marcada con el número 27 de la calle La Mariscala, colonia Santa María Cuautepec.
En esa calle, que inicia en la avenida López Portillo, el agua proveniente de la Sierra de Guadalupe arrastró decenas de toneladas de lodo y piedras y junto con ello se llevó 30 vehículos, algunos de los cuales quedaron unos sobre otros.
“Empezó como a las cuatro de la tarde y todo se oscureció”, recuerda Elena Hernández Rea, habitante de la misma calle, quien asegura que en cuestión de minutos ríos de agua bajaron de la Sierra de Guadalupe.
Salomón Morales Reséndiz, propietario de un automóvil tipo Fiesta, recuerda que la corriente de agua lo arrastró calle abajo más de 200 metros, aunque afortunadamente no tuvo ninguna lesión. “Fue un susto tremendo; el caudal venía con piedras y ramas de árboles... Me arrastró completamente. Vine a dejar a una compañera de trabajo y ya no pude salir”.
En la barranca
Por la barranca La Mariscala, que se extiende cerca de un kilómetro, el agua se desbordó en su totalidad, por lo que se llevó por los menos dos cuartos construidos cerca del margen del río, aunque no hubo personas lesionadas.
Apolinar Hernández Carrasco, dirigente social de Santa María Cuautepec, indica que en el 2001 la empresa ARA alteró las barrancas naturales de la Sierra de Guadalupe para construir la unidad Real del Bosque, ubicada en las faldas de esta reserva ecológica.
En Tultitlán, el panorama era desolador en varias comunidades, entre ellas Fuentes del Valle, Los Agaves, San Mateo Cuautepec, Los Reyes y Obeliscos, en donde el agua alcanzó más de un metro de altura y entró a varias viviendas.
En el municipio de Ecatepec el torrente arrasó también con cinco viviendas y provocó daños a cientos más.
San Andrés de la Cañada, Hank González, San Pedro Xalostoc y Ampliación San Pedro Xalostoc estuvieron entre las más dañadas.
“Se llevó mi recámara, todo se perdió. Nos quedamos sin nada”, lamenta Verónica Velázquez Martínez, cuya vivienda se localiza junto a la barranca La Mariscala, en Tultitlán.
Cristina Hernández Solís, habitante de Santa María Cuautepec, enfatiza que desde hace 10 años no ha sido desazolvada la barranca La Mariscala, por lo que el lodo redujo notablemente su capacidad de almacenamiento; “ojalá nos ayuden; lo necesitamos”, pide.