Con la experiencia de haberse salvado del derrumbe del hotel Regis, donde trabajaba el 19 de septiembre de 1985, Rafael Acosta, Juanito, se pronunció por que cada dos meses haya simulacros en edificios, restaurantes, escuelas y cines para evitar tragedias.
Dijo que al iniciar su administración en la jefatura delegacional recorrerá lugares ubicados en Iztapalapa y pondrá especial atención en escaleras y salidas de emergencia “que en muchos restaurantes y lugares están tapadas con cajas. Eso es un peligro”.
Acosta Ángeles aseguró lo anterior luego de colocar una corona de flores a los que llamó “mis compañeros caídos” en el Regis, hoy la plaza de la Solidaridad, en avenida Juárez y Balderas.
Según contó, ahí trabajaba. “Ese día me tocó el servicio de cuartos. Estaba en el salón Impala, sentí el temblor cuando los candiles empezaron a moverse. Salimos corriendo por avenida Juárez y vimos la tolvanera del Conalep que se derrumbó enfrente. Volteamos para el Regis y ya muchos de nuestros compañeros murieron aplastados”.
Otro apodo
Cuando contaba esa anécdota el policía preventivo Julio César Torres se le acercó y éste lo recibió con un abrazo.
El uniformado contó que hace una década, además de Juanito, lo apodaban El Terremoto y explicó: “porque en donde se acercaba, todos temblaban”.
El jefe delegacional electo también agregó: “cuando era líder de ambulantes con el grupo de Alejandra Barrios hacía correr a los de Vía Pública porque no permitía que a mi gente le robaran la mercancía. No que se la quitaran por vender en la calle, sino que se la robaban”.