Fueron horas de espera, de ensayos y de emociones. Pamela Fragoso Acevedo llegó desde las 8:45 de la mañana al Ángel de la Independencia para formar parte del baile multitudinario en honor a Michael Jackson, que sólo duró un minuto.
Esta niña, que en el actual ciclo escolar se incorporó al nivel primaria, es una ferviente admiradora del recién fallecido cantante y bailarín estadounidense.
Por eso ayer se caracterizó como él: pantalón negro con franja brillante, saco y sombrero del mismo color y un mechón de cabello rizado sobre el rostro.
El sábado participó en el programa México Baila, que tuvo lugar en el Monumento a la Revolución, y ayer asistió a la repetición que se hizo a los pies de la columna del Ángel. El espectáculo congregó a unas 8 mil personas, que se extendieron por un buen tramo de Reforma.
Ana Laura Bernal, titular del Instituto del Deporte del Distrito Federal (IDDF), señaló que la idea de repetir el evento —con el que el sábado se rompió un récord Guinness— fue promover el baile y el deporte entre la población. Por ello se tomó como marco el 27 Ciclotón, que se hace cada último domingo de mes a lo largo del Circuito Interior.
La funcionaria, entrevistada en el lugar, dijo que estar frente al Ángel le da al DF una buena imagen a nivel internacional.
Baile fugaz
El tan esperado baile, para el cual se realizaron más de nueve ensayos, comenzó a las 12:15 horas, sólo duró un minuto y rodeó la base del símbolo más representativo de la capital.
La gente esperó durante horas deseando disfrutar esos 60 segundos de adrenalina bajo los efectos de la canción más famosa del Rey del Pop: “Thriller”.
Se colocaron en hileras, tomaron distancia, compraron los lentes oscuros que caracterizaban a Jackson, los guantes blancos y portaron con orgullo las chaquetas de lentejuela, mientras observaban a los imitadores profesionales del cantante, que hacían sus mejores pasos desde la parte alta de las escalinatas del Ángel.
Y el comercio informal aprovechó el momento. Vendió pósters a 15 pesos, tazas impresas con la imagen del cantante a 20 pesos, vasos tequileros a 10, playeras a 50 y guantes a 25 el par. Ahí estaban los chicharrones, los tacos, los elotes, los raspados, los algodones y los refrescos.
La gente se imprimió la imagen del cantante en el rostro, se emocionó y se dijo nerviosa. Fue un minuto de gloria que quedó grabado en fotografías, videos de celulares y cámaras profesionales de simpatizantes y medios de comunicación que no se iban del Ángel de la Independencia, como si con ello mantuvieran viva la presencia del ídolo.