Georgina Núñez vive en el quinto piso de uno de los edificios de la unidad habitacional El Rosario, en la delegación Azcapotzalco, y desde que se han registrado las reducciones del suministro de agua procedente del Sistema Cutzamala es cada vez más difícil que el líquido llegue a su departamento.
“Tenemos que acarrear el agua para el baño y los trastes, pero a veces carecemos del líquido durante todo el día”, dijo.
En la unidad El Rosario, donde habitan 40 mil personas, el agua llega a través de tandeo —es decir, en horarios determinados—, pero la reducción del suministro diario ha provocado un desequilibrio en la distribución del líquido por la baja presión.
Esto derivó en que, a principios de este mes, los vecinos se organizaran para bloquear la avenida de las Culturas para exigir el abasto del líquido. Lograron un acuerdo con las autoridades del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) para tener cinco horas de tandeo, pero se incumplió, por lo que volvieron a cerrar la vialidad.
Ahora formaron una comisión de vecinos, para que verifique tres veces al día que esté llegando a la cisterna. También se han registrado casos antes “impensables”, como la apertura de las válvulas que administran la presión con la cual se distribuye vía red, señalaron autoridades delegacionales.
Con la baja en el abastecimiento en Azcapotzalco se reduce un 30% el líquido que llega a los 425 mil habitantes de la demarcación. Unidades como El Rosario, Xochinahuac, Madero, Francisco Villa o algunos pueblos como Ampliación San Pedro Xalpa, Santiago Ahuizotla, enfrentan la escasez.
Nuevo problema en Azcapotzalco
De acuerdo con Enrique Vargas, jefe delegacional electo, el problemas en el abastecimiento de agua no lo tenía Azcapotzalco.
Consideró que la reducción del suministro afecta porque es una parte considerable de la población que antes, aunque sea por horas como es el caso de la unidad habitacional El Rosario, contaban con el líquido y en la actualidad escasea. Ahora, de las 100 colonias que integran el territorio 44 se surten a través del tandeo, informó la actual jefa delegacional, María de los Ángeles Huerta.
Y a esas colonias que presentan falta del suministro por la red se les dota por medio de pipas que adquirieron las autoridades de la demarcación para hacer frente al problema. A la semana realizan 254 viajes.
Para el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la delegación política que más les preocupa en esta crisis por el agua es Azcapotzalco justamente por ser la jurisdicción que mayor dependencia tiene del Sistema Cutzamala y le pega directamente la disminución. “Estamos dejando de recibir 300 millones de litros diarios de agua”, argumentó Ramón Aguirre, titular del SACM.
Si no se repartiera la afectación entre toda la población de la ciudad de México, cerca de 1.5 millones de personas se quedarían sin el líquido, recordó el funcionario.
Enrique Vargas, jefe delegacional electo, comentó que se vive una situación de crisis, pues 30% de la población padece la baja presión y hay casos en que la falta del líquido ha empezado a provocar problemas sociales, por lo que el tema del agua se ha convertido en la prioridad número.
Surgen protestas
La falta del líquido ya ha provocado protestas vecinales y se han presentado casos de que ante la desesperación, los ciudadanos abren los registros de agua para obtenerlo. En San Pedro Xalpa, ocho personas decidieron abrir las tapas de las tomas de agua porque carecieron del líquido durante varios días.
“Esto nunca se había presentado en Azcapotzalco”, aseguró la delegada María de los Ángeles Huerta. Cuatro personas fueron remitidas al juzgado cívico y los otros cuatro quedaron absueltos porque eran menores de edad. “Es complicado remitir a alguien que busca el líquido que no llega por la red”, dijo. También han sucedido que las personas cierren y abran las válvulas, que son las que regulan el paso del agua vía red, para que el líquido llegue a sus casas, comentó Enrique Vargas, ex diputado de esa jurisdicción.
La falta del líquido durante agosto provocó que los habitantes de la unidad habitacional El Rosario salieran a las calles y cerraran la avenida de las Culturas para exigir el líquido. Gilberto Pantoja, integrante de la comisión vecinal, dijo que acordaron con el SACM que recibirían agua de 5:00 a 9:00 horas, pero el convenio se incumplió en los días siguientes por lo que volvieron a cerrar las calles.
“Ahorita está llegando el agua, pero porque presionamos porque es la única manera en que nos hacen caso”, comentó.
Una comisión de vecinos revisa diariamente que haya agua en la cisterna ubicada entre las secciones 2BB y 2CA donde se estima hay 700 departamentos y donde más se ha resentido la crisis por el agua.
Por el momento, los vecinos indicaron que presentarán un planteamiento a las autoridades para construir un pozo de extracción de agua que les proporcione del líquido para hacer frente a la escasez.
Sobrepoblación, origen de todo: vecinos
Los vecinos de esta populosa unidad habitacional consideran que más allá de la crisis actual por el agua, la falta del líquido se ha agravado por la construcción de unidades habitacionales por lo que demandan a las autoridades que ya no se permitan más obras. Aseguran que la falta de líquido ya se ha convertido en una preocupación real. Enrique César Castillo, quien vive en la sección de casas de dicha zona, dijo que antes no tenían problemas y ahora “hay veces que no alcanza el agua ni para lavarse las manos”.
“Sabemos de los problemas, que no hay, pero nosotros ¿qué vamos a hacer sin agua?”, expresó María Luisa Tejeros, otra de las representantes vecinales.
Para Gilberto Pantoja la exigencia es a las autoridades capitalinas porque es un derecho contar con el agua y ellos están obligados a dotarla a la población. “Si no pueden dotar de agua a una ciudad que tiene tantos problemas, que renuncien”, externó.
Hay otros como la señora Eliud Sánchez, quien vive en la planta baja de uno de los edificios, que desde hace algunos años ha tomado medidas para el cuidado del agua y con el problema actual, las refuerza.
Cuando llega el líquido llena sus botes y lo almacena, mientras que el agua que utiliza para la lavadora la recicla y la usa para el sanitario. “Yo creo que hay que cuidarla, pero también es cierto que no está llegando y todos los vecinos debemos unirnos”, concluyó.