A Rafael Acosta, alias Juanito, jefe delegacional electo en la delegación Iztapalapa, no le faltan pretextos para celebrar, y con una ayudadita del erario público, hasta por adelantado.
Esta vez se anticipó dos semanas y festejó el día de los “abuelitos” con un gran pastel, muchos abrazos, gritos y una danzonera en la Macroplaza Metropolitana Cuitláhuac.
La cita fue a las dos de la tarde, pero desde antes, la explanada ya lucía con más de mil “cabecitas blancas” ansiosas por ver a Juanito. Eran integrantes de cinco grupos de la tercera edad como el de la “Alegría de vivir”, convocados por la delegación Iztapalapa que todavía gobierna Longinos García, para celebrar sus más de 60 años de vida.
Las mujeres, la mayoría en el lugar, lucieron sus mejores atuendos, collares, aretes, sombreros y hasta pintaron sus labios de rojo encendido para aprovechar el sol al ritmo del “Nereidas” que tocaba el grupo “La Reina del Danzón”.
El personaje invitado llegó. Con su inseparable banda tricolor en la cabeza y su camisa de pecho desabotonado, Juanito pasó a saludar a la gente con su ya memorable “gracias compañeros, gracias por el apoyo”.
Insisten: “no renuncies”
Mujeres y hombres se le acercaban para tomarse fotos con él, petición que no rechazaba; al contrario, sonreía con gusto y con su dedo pulgar hacia arriba. Y como si fuera consigna política a más de un mes de su triunfo del 5 de julio, los asistentes le aclamaban: “¡Juanito, no renuncies!”, “¡Acuérdate de nosotros que te apoyamos!”, “¡Estamos contigo, Juanito!”.
Al lado, al jefe delegacional Longinos García, con menos de un año en el cargo, sólo le llegaba el eco de la fascinación mostrada por el petista en medio de aquellos votantes de la tercera edad.
El acto de ayer se dio apenas unos días después de que Juanito declarara que tiene el apoyo de cientos de organizaciones civiles para quedarse al frente de Iztapalapa. Ocurrió también a un día de que simpatizantes de Clara Brugada, la ex candidata a la jefatura delegacional por el PRD, salieron a convocar a asociaciones para crear un frente en apoyo a la perredista.
Así llegó la hora del enorme pastel adornado de fresas y kiwis, que necesitó varias mesas para ser colocado y partido; además una valla amarilla fue levantada a su alrededor para evitar que el tumulto lo tirara.
Juanito al centro. Longinos al lado. Uno con la espátula, el otro con el cuchillo.
Ambos al frente del pastel se disponían a cortarlo, cuando la gente comenzó a gritar: “qué le muerda, qué le muerda”.
Aunque no era el festejado, —porque apenas tiene 51 años y no 60 para ser de la tercera edad,— rafael Acosta no tardó en acercarse al pastel cuando el que le cederá la silla delegacional el próximo 1 de octubre, le empujó la cabeza para embarrarle la cara.
La gente reaccionó con gritos y aplausos y muchas carcajadas.
No hubo grandes discursos, sólo felicitaciones, abrazos y fotos, muchas fotos en las que el petista abrazaba a las abuelitas entusiasmadas. Pero también hubo peticiones. Una mujer que quedó a su paso, se acercó a Juanito. Al oído le pidió ayuda. “Si, sí, no se preocupe”, le contestó.
Luego, se llevó la mano al pantalón, sacó su cartera y dio un billete a la mujer.
A la caridad siguieron las fotos, las porras, los “no renuncies” y las palabras de aliento, mientras Rafael Acosta recorría el lugar para celebrar de cerca con los asistentes.
Entusiasmada por la música, una mujer lo invitó a bailar y contrario a lo que muchos esperaban, él respondió: no porque “ando malo de la columna”.