monica.archundia@eluniversal.com.mxLos estudiantes de primarias y secundarias públicas de la capital invierten cada día, en promedio, entre una hora con 55 minutos y dos horas con 13 minutos en trasladarse de su casa a la escuela.
De acuerdo con un estudio realizado por la Secretaría de Educación del Distrito Federal (SEDF) y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, denominado “Recorrido de alumnos a centros escolares del Distrito Federal”, los tiempos de traslado superan por mucho los 15 minutos recomendados por la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal.
Sin precisar porcentajes o cifras, el análisis destaca que gran cantidad de quienes se encuentran en primaria y secundaria realiza recorridos desde Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco para llegar a sus colegios, ubicados en delegaciones como Coyoacán o Cuauhtémoc.
Sin ser investigador, José Alberto Espejel, estudiante de sexto de primaria, sabe del tema porque todos los días invierte una hora en trasladarse de su casa, ubicada en Magdalena Contreras, a su escuela, situada en la delegación Cuauhtémoc.
El estudio señala que en ocasiones los trayectos largos de los estudiantes tienen que ver con la ubicación de los centros de trabajo de sus padres, pero también con la falta de espacios educativos en sus propias demarcaciones.
A José Alberto lo inscribieron en la primaria Benito Juárez, situada en la colonia Roma, porque su papá trabaja por la zona y antes vivían en una delegación cercana.
En la ciudad, la educación enfrenta desequilibrios importantes que determinan la incorporación o no de más niños a la matrícula escolar.
Prevalece la falta de planteles en las delegaciones periféricas, donde hay una alta demanda de espacios, mientras que por otro lado persiste una elevada concentración en la zona central del DF, con pocos estudiantes.
Cálculos de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal (AFSEDF) señalan que desde hace algunos años la mitad de las escuelas de educación básica experimenta una reducción de su matrícula por cuestiones demográficas.
La migración de gente ha hecho que la demanda de espacios educativos se concentre delegaciones periféricas como Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco, Tlalpan, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Gustavo A. Madero e Iztapalapa, donde no existe la infraestructura necesaria, y en contraste haya un despoblamiento de planteles situados en las delegaciones Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Azcapotzalco.
Esta problemática ya había sido vislumbrada en 2005, cuando se adicionó el componente de marginación a los análisis y se encontró que Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón concentraban los mayores volúmenes de población excluida de la escuela.
Se estima que en esas tres demarcaciones viven 19 mil jóvenes y niños que no asisten a la escuela por distintas causas, según el documento “Las exclusiones de la educación media y superior en el Distrito Federal”, elaborado por el Centro de Estudios en Economía de la Educación.
En la ciudad de México 38 mil niños no reciben educación, de acuerdo con el estudio.
La evaluación que hace la Secretaría de Educación del DF es que se requieren 8 mil 143 espacios educativos (aulas, talleres, laboratorios, entre otros) para terminar con la desigualdad que existe en las delegaciones, aunque ello representaría invertir unos tres mil 431 millones 820 mil pesos.
Sin embargo a José Alberto le basta pensar en que dentro de poco saldrá de la primaria y será inscrito en la Secundaria 35 Vicente Guerrero, a la que asisten sus hermanos en Coyoacán.
Él no sabe sobre la inversión que se requiere para construir la infraestructura educativa necesaria en Magdalena Contreras, lo que sí entiende es que pronto sus tiempos de traslado se acortarán.