df@eluniversal.com.mxAlejandro y Alberto Pérez Jiménez, quienes en vida lucharon como Espectrito II y La Parkita, nacieron para ser luchadores, pasión que extendieron hasta horas antes de su muerte, cuando el destino les aplicó una llave fulminante para terminar con dos carreras que alcanzaron momentos de gloria.
Cobijados por el ejemplo de su hermano mayor Espectrito I, los jóvenes abrazaron al pancracio como su forma de vida, y las enseñanzas del Drácula III les dio el toque final para saltar a las grandes empresas.
La Empresa Mexicana de Lucha Libre y la Triple A, fueron testigos del crecimiento y empuje de ambos estetas, que se convirtieron en figuras de inmediato.
Luchadores como Octagón, Cibernético, Brazito de Platino y Mascarita Sagrada llegaron a brindarles el último homenaje, una muestra más del cariño que el gremio les tenía.
El 1992 marcó el año de su debut en el arte del catch, una carrera en la que personajes como los Pequeños Diablos, Voladorcito y Fuercita Guerrera, acabaron de pulirlos, antes de adoptar los que los acompañaron hasta el día de su muerte.
Alegres y bromistas, así serán recordados los gemelos Pérez, quienes vivieron su momento de gloria de 1997 a 2000, cuando brillaron como mini superestrellas en la empresa estadounidense WWF.
Aunque ya se planea una función en su honor, la mejor despedida ocurrirá este jueves, cuando sus amigos y familiares les den el último adiós en el panteón San Lorenzo.