Llegó a la plaza de la Consolidación, en la delegación Coyoacán, con un paquete que medía aproximadamente un metro de largo, envuelto con una bolsa negra, y una mochila aparte; eran dos rifles calibre 3006 y dos granadas de fragmentación.
El joven de unos 25 años de edad, recibió 20 mil pesos en efectivo y cuatro despensas; el dinero se lo embolsó, mientras que las despensas se las regaló a los soldados del puesto instalado en la colonia Prados de Santa Úrsula, perteneciente al programa “Una Vida sin Armas, Canje por Dinero”.
Ante al asombro de los presentes, no faltó quien comentara: “Ahora sí va a poder comprar la bazuca que tanto soñó”.
Nadie le preguntó el origen del armamento que entregó, y las autoridades protegieron su identidad bajo la tregua que ofrece la campaña de despistolización, de carácter voluntario, que el gobierno capitalino realiza desde 2005, cuando comenzó en Iztapalapa.
Ayer, una mujer también entregó un fusil de asalto AK-47, tasado en el tabulador en 7 mil 500 pesos, monto máximo fijado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El mínimo es de 250 pesos, dependiendo del tipo y el estado del arma.
De acuerdo con Susana Sabath, directora de Estudios y Coordinación Interinstitucional en Prevención del Delito de la policía capitalina, en 2009 se han realizado seis jornadas en las que se recogieron mil 130 piezas, de las cuales 258 fueron armas largas y 258 cortas, además de 4 mil 789 cartuchos útiles y 32 granadas, así como dos proyectiles de mortero.
La funcionaria explicó que en seis meses ya se superó la cantidad de armas intercambiadas durante todo 2008, cuando la población entregó 800. Ayer fueron 27 las armas recopiladas, y a cambio se entregaron 102 mil 900 pesos con 26 despensas; recursos provenientes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF).
Medida insuficiente: experto
Pese al optimismo de las autoridades sobre el resultado del programa de intercambio, para especialistas como René Jiménez Ornelas, coordinador de la Unidad de Análisis sobre Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de México, el programa sigue siendo una medida de tipo mediático.
Dijo que la despistolización es conveniente, porque no es aceptable que anden circulando tantas armas entre la población; sin embargo, aseguró que mientras haya condiciones para que exista un mercado negro, una fuerte inseguridad pública y que, inclusive, los cuerpos policiacos sean los mismos que venden las armas, cualquier medida es insuficiente.
“Estamos en un esquema en que las personas tiene que armarse porque no se les dan las condiciones de seguridad”, añadió. Afirmó que el día que las administraciones locales del Distrito Federal y del estado de México se decidan a realizar una acción metropolitana integral en seguridad pública, las cosas van a cambiar.
Mientras tanto, programas como el cambio de armas por dinero sólo servirán para que los ciudadanos se deshagan de aquellas porque ya no sirven.
Incluso, cuestionó si las entregas de armamento que afirman las autoridades, podrían ser “sembradas”.