Son jóvenes que por su discapacidad auditiva han pasado por distintos procesos de escolarización. La mayoría de ellos completó la secundaria pero sin contar con las habilidades requeridas. Sin embargo, ahora forman parte de un grupo piloto que pretende prepararlos para cursar el programa de Bachillerato a Distancia.
Ellos reciben instrucción en la comprensión de lectura por parte de la UNAM y enseñanza en matemáticas por parte del IPN, así como la materia de computación en un aula y con el apoyo de una traductora del lenguaje de las señas.
Alejandra concluyó su secundaria, hizo su examen para preparatoria y fue aceptada en el Bachilleres número 2, el mismo que decidió abandonar un mes después, cuando se desesperó por no entender a sus maestros y compañeros. “Sí me gustó, pero porque no podía leer los labios a los maestros y me enojaba porque no podía entender”, responde en un español muy comprensible.
Luis Carreón, coordinador del Programa de Bachillerato a Distancia de la Secretaría de Educación capitalina (SEDF), explica que se pretende preparar a los estudiantes para incorporarse al curso propedéutico que todo alumno debe realizar antes de ser aceptado en este sistema.
Volver independientes a los jóvenes silentes es parte de los objetivos; por eso cuentan con traductor de señas, pero también se promueve entre ellos el bilingüismo, es decir que usen el lenguaje hablado en la medida de lo posible para que no dependan de alguien que interprete lo que dicen.
“Yo quería entender de todo sobre las ciencias, pero no podía y aquí me siento tranquila porque ya pude entender, ya tengo amigos con quien convivir y divertirme. Antes era incapaz de entender qué decían y me reía sólo cuando ellos se reían”, reconoce Alejandra.
Esta jovencita de 20 años es de las más avanzadas porque es bilingüe y muestra facilidad para comprender las clases. Por eso es de las pocas que pasará al siguiente nivel: al curso propedéutico, con alumnos regulares.
Después será parte del Bachillerato a Distancia y podrá cursar este nivel desde cualquier parte, con apoyo de un equipo de cómputo.
Manuel Ulloa, director de Planeación de la SEDF, señala que aunque trabajarán a distancia, los estudiantes con sordera recibirán apoyo presencial algunos días por semana.
Por ahora, el grupo piloto con 28 jóvenes recibe apoyo del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN. Se planea aumentar el número de estudiantes en este prepropedéutico porque hay al menos 42 personas en espera.