NAUCALPAN, Méx.— El conductor del convoy “nunca alertó” a los pasajeros del primer vagón, sobre el choque de trenes registrado la noche del 18 de abril, tal como difundió personal de Ferrocarriles Suburbanos, accidente que dejó un saldo de 108 personas lesionadas.
Luego de permanecer en terapia intensiva dos semanas, en donde los médicos lo mantuvieron sedado e inconsciente, para facilitar su recuperación sin que se arrancara el respirador artificial, “Lalo” como llama su familia a Eduardo Sebastián Hernández Esquivel, pudo por primera vez, hablar sobre lo que vivió como pasajero durante el impacto de dos trenes del Suburbano.
Tras el accidente, compañeros del conductor del tren que se impactó –presuntamente Marco Antonio Soriano López— relataron el papel del operador como el de “un héroe, que reaccionó como pocos, pues al ver que no podía contener el impacto, abrió la puerta de la cabina y alertó a los pasajeros que se hicieran para atrás porque iban a chocar”.
Esta versión “es ridícula, el chofer nunca salió, nunca alertó” sobre el impacto, “nadie del vagón se dio cuenta de que iban a chocar” hasta que sintieron el impacto, relató Enrique Hernández , quien fue el primero que platicó con su hermano del momento del accidente.
“Lalo” fue uno de los pocos pasajeros que viajaban en el primer vagón del tren que se impactó contra otro convoy y fue el pasajero que sufrió las lesiones más severas que lo mantuvieron al borde de la muerte.
Los recuerdos del choque, son recurrentes : “el momento del impacto y la fuerza con que otro pasajero se fue contra su cuerpo y se incrustó un pasamanos en su abdomen —que le perforó el hígado—, lo hacen llorar de miedo, coraje e impotencia”, relató Enrique, quien ha permanecido junto a su hermano durante 10 días seguidos.
El resto de los lesionados, sufrió golpes contusos; muchos con fracturas en brazos, piernas, clavícula o columna, sin que se registraran decesos.
Hasta este lunes Eduardo Hernández, no había rendido su declaración ante el agente del Ministerio Público, “pues aún tiene una mascarilla de oxígeno y se agita mucho al hablar”.