A unas horas del anuncio del cambio de la alerta sanitaria de naranja a amarillo, los capitalinos relajaron las medidas preventivas contra la influenza y trataron de retomar sus actividades normales.
Hace dos semanas, cuando se decretó la alerta sanitaria por el virus AH1N1, los cubrebocas eran la prenda más socorrida por hombres y mujeres, ya sea en la calle, en el transporte público o las oficinas.
Pero ayer una gran cantidad de capitalinos dejaron de lado el cubrebocas. “Yo ni me lo puse cuando estaba la contingencia; ahora menos”, argumentó Román Gómez, empleado.
El aislamiento que durante 14 días vivieron los capitalinos que los mantuvo alejados del contacto con otras personas, ayer quedó atrás al momento de abordar un camión del Metrobús o un trolebuses en el Eje Central.
En el Metro, la situación siguió con la saturación normal en las horas pico, y más con el regreso a clases de los estudiantes a preparatorias y universidades.
En el caso de la línea 1 del sistema de transporte confinado, volvió la práctica de esperar que arribara una unidad articulada vacía para poder abordarla. La diferencia es que algunos portan los cubrebocas y los camiones tienen una leyenda que indica en qué fecha fueron desinfectados. “7 de mayo 2009”, se lee.
Mientras que en restaurantes y cafeterías en avenida Insurgentes, se observó que gran parte de los restaurantes realizaron limpieza cerca del mediodía.
Los meseros portaban el cubrebocas y a la poca clientela que arribó ayer por la mañana le obsequiaban gel desinfectante. Pocos fueron quienes midieron la temperatura corporal, como establecen los lineamientos de la Secretaría de Salud federal.
Pero, la clientela aún no llega en las cantidades normales, por lo que gran parte de establecimientos sobre avenida Insurgentes colocaron mantas para que los clientes hagan su reservación para el festejo del Día de las Madres este domingo 10 de mayo.
De igual forma, en restaurantes y cafeterías se observó que los comensales eran sentados en mesas contiguas, ya sin la separación de los 2.25 metros que también se había determinado como medida preventiva.
La reactivación de las labores también ayudo a Mariana Valencia para que saliera a buscar empleo. Con solicitud elaborada en mano, la joven desempleada salió a la calle para acudir a oficinas y dejar su currículum.