johana.robles@eluniversal.com.mxCon gel desinfectante y meseros con cubrebocas recibieron los restaurantes a sus clientes en el primer día de actividades, luego de la contingencia sanitaria por el virus de la influenza humana.
EL UNIVERSAL constató durante un recorrido que en Polanco y la Condesa la aplicación de las medidas sanitarias fue desigual entre cada uno de los establecimientos mercantiles, en parte confundidos por las disposiciones federales y locales. El restaurante Mamá Rosas, ubicado en la colonia Condesa, utilizó un termómetro con cada uno de los pocos clientes que registró ayer para medir la temperatura corporal, además de la aplicación del cuestionario para detectar síntomas del virus de la influenza.
No obstante, los meseros no portaban cubrebocas y las mesas no tenían una distancia entre sí de 2.25 metros. “En la Canirac nos dieron la flexibilidad de trabajar normal, pero con aforo de 50%”, explicó Armando, capitán de meseros.
De igual forma, señaló el asunto de los tapabocas ya que en el comunicado “dice si es que usan tapabocas y con ello entendemos que es opcional”, argumentó.
Mientras que en los restaurantes Exacto y La Buena Tierra, ubicados en la Condesa, no se aplicó el cuestionario de la Secretaría de Salud federal. Pero, en ambos, los meseros tenían cubrebocas.
Armando Brito, de la Garufa, opinó que tenía 23 mesas y ayer sólo colocó ocho, pero fue preferible vender poco a no tener ganancias, sobre todo, para los meseros. En Polanco, en el restaurante Tenutres, ubicado en Masaryk, los clientes fueron recibidos con gel desinfectante y había comensales en mesas separadas con lo que acataron ayer las disposiciones oficiales.