johana.robles@eluniversal.com.mxLos choferes de microbuses ayer cumplieron en su gran mayoría con la disposición de portar cubrebocas y guantes de látex ante la alerta sanitaria por el virus de la influenza porcina.
Bajo la advertencia de que si no lo hacían su unidad sería remitida al corralón, los operadores de vehículos en avenidas como Reforma, Marina Nacional, Ejército Nacional o Barranca del Muerto aplicaron las medidas preventivas.
“Más que nos retiren la unidad, es por nuestro bien, no?”, comentó uno de los choferes de la ruta 2.
Incluso, los checadores de las bases de microbuses en el Centro de Transferencia Modal (Cetram) de Chapultepec, también tenían el cubrebocas.
En esta ruta, se anunció que los dirigentes de la ruta compraron 3 mil tapabocas para repartirlos entre 5 mil choferes.
En un recorrido, EL UNIVERSAL, constató que en la ruta 57, que circula por Avenida Centenario, en la delegación Álvaro Obregón, los choferes de microbuses y camiones también portaban sus guantes de látex y tapabocas al momento de conducir sus unidades.
En el primer día de aplicación de la medida obligatoria, la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi) informó que remitió ocho unidades de transporte público al corralón porque los choferes incumplieron la medida.
Ayer, inspectores de la dependencia capitalina aplicaron operativos para verificar si se estaba acatando la medida preventiva y se constató que los conductores de 5 microbuses y 3 taxis no lo hicieron.
Los vehículos remitidos serán sancionados con la remisión de las unidades por 5 días en los depósitos vehiculares, mientras dura la alerta epidemiológica.