johana.robles@eluniversal.com.mxdf@eluniversal.com.mxPropietarios, empleados y proveedores de establecimientos comerciales en la ciudad se mostraron afectados por las medidas decretadas por la autoridad, aun con la posibilidad de vender a domicilio y de trabajar con plantillas escalonadas.
En el café Popular, ubicado en 5 de Mayo, el encargado José Luis Endo dijo que “no es justo decirle a sus 100 empleados que no va a haber dinero”; por ello, un día trabajará la mitad y al día siguiente la otra. Agregó que sólo mantendrá abierto uno de sus dos locales, ya que la venta de comida para llevar no les funciona.
Por su parte, Jorge Díez, dueño del café La Blanca, dijo que descansará a sus empleados para poder pagarles, pues los meseros, garroteros y cocineros no sólo viven de su sueldo, sino de las propias.
Para Gabriela Gómez, mesera del café La Gloria, en la Condesa, las propinas representan cerca de 80% de sus ingresos. “La propina es lo que te sostiene”, recalcó. Pese a la disposición de su jefe a pagar la quincena íntegra, Gabriela consideró que saldrá perjudicada si las ventas siguen cayendo.
En este tenor, Griselda Meza, gerente del mismo café, aseguró que las propinas son igualmente repartidas entre cocineros, garroteros, cajeros y personal de barra, por lo que no sólo los meseros se ven perjudicados. “Es una cadena enorme, donde pierde el del pan, el de la carne, el de la verdura, etcétera”, explicó.
Hugo Millán, capitán de meseros de un Potzolcalli, dijo que será difícil porque serán ocho días sin contar con ese ingreso.