Falta de señalización, obstrucción de peatones, automóviles estacionados, tránsito de motocicletas, falta de mantenimiento y destrucción por obras públicas son algunos de los problemas que deterioraron las ciclovías del Distrito Federal.Las dificultades persisten en los 90 kilómetros de la infraestructura construída en la ciudad, que incluye tres circuitos, el primero de ellos corre sobre el derecho de vía del Ferrocarril México- Cuernavaca, inicia en Ejército Nacional, en Polanco, hasta el paraje La Cima en la delegación Tlalpan, en su límite con el estado de Morelos.
Otro circuito se inauguró en el Bosque de Chapultepec y recorre sus tres secciones, de donde parte el tercero, que utiliza el paseo de la Reforma y concluye en el Zócalo.
De acuerdo con un convenio entre las secretarías de Medio Ambiente, Obras y las delegaciones Tlalpan, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras, por donde cruza la ciclovía, son las demarcaciones las encargadas de darles mantenimiento a las vías.
Sin embargo, en la práctica, este acuerdo deja mucho que desear. En un recorrido realizado por EL UNIVERSAL se detectó que en la zona de Ejército Nacional sobre Ferrocarril de Cuernavaca, la ciclopista está obstaculizada por los árboles derribados y vallas de seguridad que dejó la suspensión de las obras del distribuidor vial de la delegación Miguel Hidalgo.
Además, el tramo comprendido entre Polanco y Chapultepec, presenta deterioro en varios cruceros que confunden las rutas trazadas debido a que la señalización pintada sobre el piso es ilegible y la cinta de rodamiento, delimitada por pintura vinílica, es en muchos casos ya inexistente.
Para el coordinador de Movilidad en Bicicleta de la UNAM, Antonio Suárez, esta situación es el reflejo de la falta de mantenimiento de las ciclovías por parte de las autoridades.
A ello se suma la subutilización de esta zona debido a que el proyecto fue concebido como recuperación de espacios públicos y no como obras para satisfacer una demanda de origen-destino.
El grafiti de las señales es permanente a lo largo de toda la ciclovía, mientras que en las delegaciones Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tlalpan, el deterioro se nota en las grietas y cuarteaduras del concreto.
En los poblados de San Nicolás Totolapan, en Contreras, y en el Pedregal de San Nicolás, en Tlalpan, la invasión de la ciclopista por autos y motociclistas es constante aunque tienen prohibido circular por ahí.
Los usuarios de la ciclopista se quejan de ello, pero aprendieron a utilizarla así y sortear los inconvenientes que se presentan, aunque la petición es “que le pongan mayor atención, la cuiden y la arreglen porque es para todos y en un principio estaba muy bien”, dijo Modesto Gallegos. (Con información de David Galicia y Juan Pablo Mayorga)