Antes de que concluya junio el gobierno del Distrito Federal dará inicio a la construcción de dos Centros Integrales de Reciclaje y Energía (CIRE), que sustituirán a los tiraderos actuales.
Esther Orozco, directora del Instituto de Ciencia y Tecnología (ICyT) de la administración capitalina, explicó que aunque se planeaba comenzar este año las obras de cuatro de esos espacios, sólo será posible edificar dos debido a la crisis económica.
Uno de los CIRE se construirá en la sierra de Santa Catarina, en Tláhuac, y otro en el interior del Bordo Poniente.
Ramón Montaño, oficial mayor del gobierno capitalino, explicó que se sostienen negociaciones con los propietarios de las parcelas en las que se establecerá el CIRE de Tláhuac: “Están reuniendo sus documentos”, informó.
Se requieren alrededor de 300 hectáreas de terreno para desarrollar el proyecto integral en esta zona, dijo.
En los CIRE se pretende aprovechar los desechos para generar energía, composta y reciclado, como una alternativa ante el cierre del Bordo Poniente, programado para diciembre próximo.
Al comenzar en el primer semestre del año, los trabajos de construcción concluirán hacia fines de 2009 o principios de 2010, dijo la funcionaria.
El proyecto de los cuatro CIRE pretendía evitar largos traslados de desperdicios de un extremo a otro de la ciudad, ya que se ubicarían en los cuatro puntos cardinales.
“La idea a futuro es tener espacios donde ahorremos en transporte, no sólo por el dinero, sino por la contaminación que se produce” al trasladar la basura.
La propuesta elaborada por el ICyT contempla que los residuos sólidos sean considerados la materia prima a través de la cual proliferen diversas industrias en la ciudad que los utilicen para producir objetos de valor comercial.
Antes de la devaluación del peso frente al dólar, el costo estimado del proyecto era de 3 mil millones de pesos en total, e incluía el procesamiento de las 12 mil 500 toneladas de desechos sólidos que se generan en la ciudad de México.
Pero por ahora “se están haciendo ajustes” debido a que la mayor parte de los equipos que son necesarios para poner en funcionamiento esos centros, son importados.
“Tenemos que buscar la manera de que eso se haga aquí en México” porque eso reduciría los costos, comentó.