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En el empeño, el valor lo pone la demanda

Para fijar el monto de un préstamo, los peritos valuadores toman en cuenta no sólo el precio de la joya o reloj, sino también qué tan comercializable es
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Video El crecimiento de las casas de empeño.

Lunes 13 de abril de 2009 DAVID GALICIA df@eluniversal.com.mx | El Universal
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Cada día, antes de abrir la ventanilla, Benjamín Padilla observa una nutrida fila de pignorantes que espera el inicio de operaciones en la casa matriz del Nacional Monte de Piedad, en el Centro Histórico.

Su mirada y la del usuario están separadas por un vidrio grueso, aunque por momentos Benjamín, quien es perito valuador de joyas y relojes en esa institución, ve que su rostro reflejado en el vidrio coincide con el del pignorante.

Del otro lado de la ventanilla hay inquietud en los rostros. No se sabe cuánto prestarán por la esclava de oro que es herencia de la abuela, o por los anillos de bodas, cuyo recuerdo supera en valor a los circones engastados en el metal. No pocos, incluso, tendrán que volver a casa con las manos vacías y una alhaja que parecía genuina.

Pero Benjamín busca disipar los temores con un trato gentil porque, como la mayoría de los empleados de la institución, afirma, alguna vez él también tuvo que empeñar una prenda.

Cuarenta y dos años, de los 62 que tiene de edad, los ha visto pasar en el interior del llamado “banco de los pobres”, donde aprendió que a los usuarios se les debe tratar como a uno le gustaría ser tratado.

Por eso aconseja a sus compañeros hacer lo mismo, ya que “el trato con el cliente es muy rápido. Hay veces que con sólo ver la prenda ya sabemos más o menos cuánto es lo que vamos a prestar. En cinco minutos atendemos al cliente, y en ocasiones el trato se vuelve frío”.

A 234 años de su fundación, 3 mil empleados del Nacional Monte de Piedad atienden diariamente a un promedio de 30 mil personas en las 152 sucursales del país, lo que significa que uno de cada cuatro hogares recurre al préstamo prendario en el Monte, según cifras de esa institución.

Para ser perito valuador en el Monte de Piedad, comenta Benjamín, primero se necesita ser parte de la familia: “En un principio fui empleado meritorio, después trabajé como personal eventual, luego en el departamento de crédito, y al final de un curso con práctica y teoría ya me hicieron perito valuador”.

Los empleados con cinco años o más de trabajar al interior de la institución y que aspiren a ocupar un lugar tras las ventanillas de avalúos, deben cursar un año de preparación en el Instituto de Peritos Valuadores del Nacional Monte de Piedad, donde se imparten especialidades como Gemología, Historia del Arte, Antigüedades y Metales Preciosos.

“Es así como los que formamos parte del Monte de Piedad nos diferenciamos de los empleados de otras casas de empeño. En otros lugares son caladores, es decir que nada más raspan el metal y por medio de ácidos dicen si es oro o no. Aquí pesamos la prenda, la medimos y emitimos un dictamen completo”, asegura Benjamín.

Pero no basta hacer un buen avalúo. Lo más importante para un perito es determinar la comerciabilidad del artículo empeñado, en caso de que éste no sea recuperado y pase al área de exhibición para su venta, donde permanecen alrededor de cinco meses. El 4% de las personas que acuden a solicitar un préstamo, no regresan por sus prendas.

Benjamín afirma que, no obstante que por la mayoría de los objetos empeñados se preste la mitad de la cantidad en la que fue valuado, no hay un valor de préstamo definido, ya que éste depende de la comerciabilidad del objeto.

“Un centenario, por ejemplo, vale 18 mil 600 pesos y prestamos 8 mil 300; en cambio, un reloj Rólex de oro puede costar 380 mil pesos y difícilmente se prestan 40 mil, porque nadie va a comprar un objeto así”.

Si la prenda no se vende, el perito que la valuó debe pagar el monto del préstamo más 20% del avalúo. Lo mismo ocurre en caso de que un artículo sea detectado como falso. Es por ello que, además del calado de metales y la observación de las características de las gemas, como son el corte y el brillo, los peritos del Monte de Piedad se valen hasta de microscopios para dictaminar la autenticidad de una prenda.

“La responsabilidad es my fuerte”, comenta Benjamín, y asegura que el conocimiento de los pignorantes sí influye al momento de hacer un préstamo: “Nosotros sabemos quiénes siempre rescatan sus prendas y son oportunos en sus pagos; tratamos de darles un préstamo un poco superior”.

Gustavo Méndez Tapia, vocero del Nacional Monte de Piedad, recomendó a los ciudadanos cuidar el dinero y sus fuentes de empleo ante la crisis financiera por la que atraviesa el país, en caso de requerir a esa institución que espera efectuar 24 millones de operaciones durante 2009, 2 millones más que el año pasado.

 



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