edith.martinez@eluniversal.com.mxAunque las autoridades del gobierno del Distrito Federal aseguran que la calidad del agua de las playas artificiales es buena, los usuarios titubean un poco para decir lo mismo.
Tal es el caso de Cinthya Jazmín Sandoval, quien para evitar que sus hijos naden en esas aguas, cuando ya mucha gente entró en ellas llegó temprano a la playa del deportivo Villa Olímpica, dejó que sus dos niños se dieran un baño y después los mandó a jugar a los areneros e inflables.
Sin embargo, según las mediciones de la Secretaría de Salud (SSDF) local, los niveles de cloro permiten que el agua sea apta para el contacto humano debido a que se encuentran dentro de los límites permitidos por las normas sanitarias que señalan que por cada millón de partículas de agua puede haber de una a cinco partículas de cloro.
En caso de no encontrarse dentro de ese rango, se determinaría la salida de los usuarios por cuestiones de salud.
El color grisáceo del chapoteadero tiene despreocupadas a las autoridades capitalinas, pues consideran la coloración “normal”.
El director de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Saludo del DF, Jesús Trujillo, explicó que se debe a que los textiles de la ropa de los bañistas se despinta, además de que al haber entradas y salidas de la alberca “indudablemente se arrastra un poco de polvo”.
Supervisión de Salud
Ayer, el titular de la Secretaría de Salud local, Armando Ahued, hizo un recorrido para supervisar el funcionamiento de las playas en las que se comprometieron a analizar tres veces al día la calidad del agua, que hasta ayer se encontraba en “óptimas condiciones”.
La medición consiste en tomar una muestra del agua de las albercas, añadirle un reactivo que le da un color rosa, después se introduce en un aparato digital que da la proporción del cloro presente: 2.87, fue el resultado de las dos de la tarde.
Ahued Ortega añadió que estarán pendientes de la calidad del agua y continuarán con las mediciones para garantizar a los usuarios la calidad del líquido. Insistió en descartar riesgos a la salud pues “en un balneario la gente no se pregunta si está limpia o no, ellos simplemente se divierten”.