Los trajes de baño salieron del clóset para acompañar a los cientos de habitantes de la ciudad de México que acudieron a las ocho playas artificiales que instaló el gobierno del Distrito Federal para la temporada vacacional.
Los sándwiches de jamón preparados al instante, naranjas partidas con chile piquín y garrafones de agua, fueron parte de la comida que degustaron los asistentes a la nueva playa de Coyoacán, ubicada en el deportivo Vida Sana.
Los niños se divirtieron en las albercas e inflables mientras jugaban “guerritas de agua”, una de sus víctimas fue el jefe de Gobierno del Distrito federal, Marcelo Ebrard, que al recorrer el lugar y tras inaugurarla, fue mojado por los pequeños.
Por su parte, los adultos dejaron la pena en casa, como Raúl López, empleado de seguridad privada que confesó que le avergonzaba acudir a las playas, pero este año se decidió a llevar a su familia porque su situación financiera le impidió salir de la ciudad. En la misma circunstancia se encuentra Vanesa Ortiz, madre soltera, que ve en las playas “algo que no le puedo dar a mi hija”: diversión, pues los planes para vacacionar fuera del Distrito Federal se vieron truncados por la falta de dinero.
Antes del mediodía, las altas temperaturas ayudaron a crear el ambiente de una playa artificial. Los rayos calaban la piel y el calor seco obligó a los turistas a replegarse a la sombra de los árboles, o bien, enterrarse en la arena que, según Jorge, estaba fresca. Las clases de baile también se hicieron presentes, con el objetivo de promover la activación física, pues las autoridades decidieron que este año el tema de la salud domine las playas. Para ello, se colocará un Medibús, camión que ofrece servicios médicos gratuitos, entre ellos, el papanicolau y la colposcopía. Además, se realizarán pruebas bacteriológicas en el agua de las albercas tres veces al día para garantizar la limpieza del líquido.
El secretario de Salud capitalino, Armando Ahued, precisó que el color verde o café del agua no es sinónimo de impureza, pues la coloración tiene que ver con la tierra y pasto que la gente arrastra en los pies.
Para evitar que esto suceda se instalaron regaderas para que la gente se enjuague antes de entrar a las albercas. Las ocho playas serán gratuitas y funcionarán de martes a domingo de las 10 a 18 horas. Las autoridades esperan que más de 800 mil personas las visiten ya que según sus cálculos esta vez saldrán 20% menos habitantes que en años anteriores.