En una reunión con los perredistas que alcanzaron la postulación de ese partido a cargos de elección popular, Marcelo Ebrard les pidió que, luego de la elección constitucional del 5 de julio, se inicie un trabajo de conciliación entre las corrientes, a fin de reflexionar sobre el futuro del partido del sol azteca.
El jefe de Gobierno tuvo una reunión privada con los candidatos del PRD a jefes delegacionales, diputados locales y legisladores federales. Sólo estuvieron presentes los abanderados de la corriente Izquierda Unida, pues a pesar de los llamados a la unidad que hubo en este encuentro, no fueron convocados los perredistas de Nueva Izquierda.
El llamado a este encuentro se lanzó la mañana de ayer, para reflexionar sobre la estrategia a seguir en las campañas y para festejar el triunfo de Izquierda Unida en los comicios internos del pasado 15 de marzo.
Sin embargo, Dolores Padierna, dirigente de Izquierda Democrática Nacional, dijo que no hay nada qué festejar, y de la celebración pasó a los reproches, así como a las acusaciones sobre el rompimiento de pactos políticos entre los aliados.
Al salir de ese encuentro con Marcelo Ebrard, la esposa de René Bejarano dijo que un ejemplo del incumplimiento en los acuerdos es la actitud asumida por Alejandra Barrales, quien a pesar de haber dejado hace un mes la presidencia del PRD local, ha regresado a esa oficina, a pesar de que los estatutos partidistas le impiden ya realizar funciones inherentes a ese cargo.
Padierna aseguró que el pacto con Barrales era que, tras la postulación de esta última como candidata a diputada local por el distrito 13, permitiría que Manuel Oropeza, actual secretario general de ese partido en la ciudad, fuera nombrado presidente.
Dolores Padierna dijo frente a Ebrard que es necesario convocar a una reunión del Consejo Estatal del PRD local, para que Manuel Oropeza sea nombrado ya presidente del partido.
Al encuentro con Ebrard celebrado en un hotel frente a la Alameda Central acudieron 45 candidatos a cargos de elección. Entre ellos se acordó que habrá un total respeto a los topes de gastos de campaña, pues si se llegan a rebasar, existe el riesgo de que la corriente Nueva Izquierda tome revancha política, pues ese grupo controla hoy la unidad de Fiscalización del Instituto Electoral del Distrito Federal.