La crisis económi0ca podría agudizar los casos de violencia infantil en la ciudad de México debido a que este factor siempre acelera los procesos de maltrato en las familias.
Así lo consideró Adriana Monroy, subdirectora de Prevención y Atención al Maltrato Infantil del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Distrito Federal (DIF-DF), quien no descartó que este año se registre un número de reportes por maltrato, similar al de 2007.
Detalló que el promedio anual es de más de mil 100 reportes sociales por algún tipo de violencia hacia menores de edad, pero de 2007 a 2008 se había registrado un descenso en el número de llamadas recibidas, el cual podría revertirse durante 2009 debido a las malas condiciones económicas que se registran en la ciudad y el país.
Cristina González Chirino, coordinadora del Programa de Atención al Maltrato Infantil de ese organismo, atribuyó en parte el posible crecimiento a la difusión que se ha dado a las acciones del DIF capitalino.
De acuerdo con Monroy, este crecimiento, que aún no es posible determinar en porcentaje, se notará en todas las dependencias e instituciones encargadas de atender la violencia o el maltrato en la capital y no únicamente en el DIF local.
Gilberto Sandoval, otro de los coordinadores del Programa de Atención al Maltrato Infantil del organismo, comentó que 60% de los reportes que se reciben, ameritan una intervención social de la institución y seguimiento, toda vez que la mayoría de los casos tiene qué ver con costumbrismo, educación o incluso cuestiones económicas.
Los menores que tienen más alto riesgo de maltrato son los que se encuentran en primaria, es decir, que tienen entre seis y 12 años de edad, debido a que es en esa etapa de la vida cuando se registran más cambios en los niños y comienzan a tener choques con sus papás.
“Nos topamos con papás que fungen el mismo rol o en casos donde los abuelitos son los que se hacen cargo del niño... esos los manejamos como falta de atenciones, no descuidos, como hacen otras instituciones”, afirma Sandoval.
El maltrato físico extremo, que es lo que resulta más llamativo, no es atendido en el DIF capitalino sino en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). “Pasan a un nivel distinto que no es el nuestro”, explica la subdirectora.
Aunque este organismo puede tener conocimiento de los casos, enseguida los canaliza a las instituciones correspondientes. “Nosotros apostamos por construir relaciones más equitativas en la familia, y por generar cambios”.
De ahí que al Programa de Atención al Maltrato Infantil se sume el de difusión de esta práctica, a través del cual se lleva a las comunidades y a las escuelas públicas información sobre los diferentes tipos de violencia.
A través de talleres, pláticas y conferencias, y con apoyo de otras instituciones de gobierno y organizaciones no gubernamentales, se ofrece apoyo sin costo a las familias que requieren ayuda para cambiar la forma en que se relacionan sus integrantes.