Con la cantidad de litros de agua que desperdician los 20 millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México, alcanzaría para llenar todos los días más de mil albercas olímpicas.
Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), una persona de esta zona consume, en promedio, 300 litros de agua diarios cuando con la mitad de ellos podría realizar todas sus actividades.
Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), señaló que el alto consumo del líquido se debe a la falta de hábitos de ahorro.
Por ejemplo, una persona que se lava los dientes y mantiene la llave abierta, gasta 10 litros en cada lavada. Si repite el proceso tres veces al día, consume 30 litros, cantidad que podría reducir en 97% si utilizara un vaso con agua para el aseo bucal.
El hogar ocupa el primer sitio entre los sectores que derrochan el agua en el DF, por encima de los comercios y la industria. Esta última resulta la más ahorradora.
La razón, explicó el funcionario, es que mientras las casas carecen de tecnologías ahorradoras y no se revisan las tuberías, para la industria existen tarifas mayores a las que se aplican al consumo doméstico y se le abastece por servicio medido. “La gente común tiene fácil acceso y subsidios en el pago, por eso no la valora”.
Según Conagua, en nuestro país el consumo de agua se concentra en tres sectores: la agricultura y la ganadería, con 77%, mientras que el consumo municipal y doméstico representa 13%, y la industria 10%.
En entrevista, Aguirre dijo que a pesar de que las autoridades carecen de cifras exactas sobre la pérdida de agua, se dice que 35% del líquido que abastece a la ciudad se desperdicia en fugas de la red hidráulica.
De esta manera, el agua que se pierde todos los días en la zona metropolitana por fugas y tomas domiciliarias representa casi el doble de la cantidad que envía el Cutzamala. Reconoció que la falta de micromedidores en las casas imposibilita a las autoridades conocer el consumo y desperdicio real.