En medio del ruido de máquinas, el cláxon de automovilistas desesperados, peatones que “torean” a los coches y autobuses que interrumpen el tránsito al dar la vuelta, en la esquina de Insurgentes y el Eje 1 Mosqueta se trabaja para mejorar unos de los puntos más conflictivos del transporte público en la ciudad.
Desde la salida de la estación Buenavista del Tren Suburbano, los pasajeros se encuentran con láminas blancas que delimitan las obras y que, al mismo tiempo, parecen un laberinto que desemboca a metros de la entrada del Metrobús.
Los sábados, el paso se ve disminuido por los puestos ambulantes aledaños al tianguis de El Chopo.
Ahí, donde regularmente no hay policías de tránsito, peatones ignoran los semáforos y “torean” a los autos para cruzar. igual que los usuarios del Metro. En la banqueta, decenas de usuarios que salen del Suburbano hacen filas para los autobuses de la RTP hacia Revolución y Balderas.
No obstante, este servicio se suma al caos vehicular en la zona, pues su base ocupa parte del carril de contraflujo.