sara.pantoja@eluniversal.com.mxEl Sistema 1 del Tren Suburbano es el proyecto de transporte público metropolitano que han sufrido y aprovechado millones de capitalinos y mexiquenses desde el 1 de junio de este año.
Como uno de los corredores más ambiciosos del gobierno federal en el área metropolitana y a cargo de una empresa española, indudablemente dicho transporte ha acortado tiempos, distancias y gastos para los usuarios, pero también les ha dejado mucho qué desear.
Desde el inicio de su operación ha enfrentado fallas que, aunque por causas ajenas como la obstrucción de las catenarias y las vías —incluso el suministro de energía—, ha dejado varados a los usuarios en horas pico.
Como otros sistemas de transporte en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, también inició su servicio con escaleras provisionales, andenes en obra negra y puentes vehiculares inacabados, aun cuando éstos son parte de las medidas de mitigación que el gobierno federal debe cubrir.
En las dos estaciones ubicadas en el Distrito Federal —Buenavista y Fortuna—, la obra ha ocasionado división e incomunicación de colonias populares, falta de servicios, privación de libre circulación, y generó inseguridad y hasta peligro para caminar.
Por si fuera poco, en las estaciones ubicadas en el estado de México todavía no se ha terminado de organizar a las rutas alimentadoras del transporte público.
Y aunque ya se hicieron pruebas en las últimas dos estaciones pendientes —Cuautitlán y Tultitlán—, el mismo día y luego de la visita del secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, el servicio presentó una falla más y aún se espera la fecha de su puesta en funcionamiento.