juan.barrera@eluniversal.com.mxCUAUTITLÁN, Méx.— No lo sabe, pero durante varios años el pequeño Daniel vestirá como San Juan Diego los días 12 de diciembre. Y es que la madre del niño, Blanca Yazmín Ávalos Ávila, prometió a la Virgen de Guadalupe que así lo haría si todo salía bien durante su parto.
“Mi esposa le hizo la promesa a la Virgen, que lo iba a vestir cada año de san Juan Diego mientras esté chico”, relata René Valdés Urbán, habitante de Tultepec, quien junto con su esposa presentó a Daniel, de cinco meses, ante la guadalupana en la parroquia de El Cerrito, en donde todavía existen vestigios de la vivienda del santo indígena.
Valdés Urbán explica que es originario de Tultepec, en donde vive con su esposa, quien es originaria de Tampico, Tamaulipas, por lo que es la primera vez que acuden juntos a El Cerrito. Sin embargo, este 12 de diciembre fue diferente en la Casa de San Juan Diego, pues disminuyó notablemente la afluencia de feligreses e incluso un día antes hubo más visitantes.
Todo debido a rumores sobre ataques por parte de supuestos zetas en contra de los fieles, por lo que elementos de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE) revisaron la parroquia en busca de una supuesta bomba, lo que resultó falsa alarma.
Silvia Hernández Arcaraz, de 55 años, habitante del fraccionamiento Misiones, en Cuautitlán-México, llevó a la parroquia de El Cerrito las tres imágenes de la Virgen de Guadalupe que tiene, una de ellas que conserva desde hace 45 años.
Carlos Matías Hernández, habitante de Toluca, regresó a su domicilio con casi todas las imágenes religiosas que llevó a El Cerrito para vender, ya que esta vez la Virgen de Guadalupe no le hizo el milagro de otros años y pocas personas compraron las artesanías durantes la festividad.