df@eluniversal.com.mxLa elaboración de artesanías es una buena opción de empleo para las personas de la tercera edad, al menos eso cree José Trinidad Ruiz, cuyas manos han creado numerosas figuras de pasta y de madera, cuadros, además de piñatas y velas, desde hace más de un año.
Él y otras 12 personas, montaron una cooperativa que les ha dejado buenos resultados, aunque últimamente las ventas “están más o menos, a veces sí nos limitamos”, refiere. Don José vive de su pensión y de las ganancias que le deja dicha labor.
Mientras espera la llegada de algún comprador, la música inunda toda la explanada de la delegación Magdalena Contreras, donde se realiza la Expo Navideña Rural y Artesanal.
A pesar de que son pocos los puestos, los primeros atisbos de la Navidad ya se observan entre luces multicolores, árboles de navidad, bufandas, guantes y piñatas. También hay espacio para la venta de equipos de telefonía, tazas grabadas, dulces de amaranto y joyería de plata.
Algunas amas de casa preguntan por los precios, aunque pocas se animan a comprar. En algunos locales se exhibe la leyenda “se aceptan vales”, como una medida más para atraer a más clientela.
Por falta de oportunidades de empleo doña María Gudiño decidió emprender un pequeño negocio de dulces tradicionales.
“Por la edad ya no nos dan trabajo en cualquier parte, optamos por tomar un curso para aprender a hacer todo esto”.
Continuidad, su promoción
Su pequeño puesto luce repleto de palanquetas, galletas y barras de amaranto, que ella misma elabora con ayuda de otras cuatro compañeras, desde el año 2000.
Poco a poco ha dado a conocer su producto en papelerías, cafeterías y tiendas de la zona. “Ahorita estamos pagando un crédito. Nos prestaron 197 mil pesos para terminar nuestro taller, antes rentábamos”, expresa.
Sus golosinas, “son muy nutritivas y no son chatarra”, además de que su costo es muy accesible, agrega.
Desde que se acuerda, Don Arnulfo González ha vivido entre plantas. “Soy productor”, explica con orgullo. Esta vez, de su vivero, salieron varias noche buenas para ser vendidas en la exposición. Las pequeñas cuestan 18 pesos; las grandes 25. En cuanto a la palabra crisis, ésta no lo asusta, “como en todo negocio, hay altas y bajas, pero vamos bien”, dice con su sonrisa bonachona.
Junto a sus hijos, espera que esta temporada sea muy buena para su negocio, ya que es una de las más fuertes del año. “Ya veremos como nos va en la feria, por ahora, ay la llevamos”.