Cada vez son menos pero todavía están ahí. Utilizan cajas para colocar su mercancía, para huir rápidamente o, en todo caso, perder poco dinero invertido si llega el operativo policial para decomisar fuegos artificiales.
“¡Palomas, cañones, buscapiés, ¿qué va a querer?!”, exclaman ante la poca clientela que busca juegos pirotécnicos.
Sus pequeños puestos se confunden entre los más grandes de dulces y chocolates.
Los vendedores de cohetones del mercado Ampudia, en la zona de La Merced, se resisten a desaparecer, pese a los operativos de la policía capitalina y la persecución de las autoridades para terminar con la venta de estos artefactos que resultan peligrosos para la salud.
Aún se pueden conseguir ahí los “juguetes” pirotécnicos tradicionales: brujas, cerillos, cohetes blancos, buscapiés, escupidores, pero también los más devastadores: las garras de tigre y los huevos de codorniz. “Es lo más fuerte que hay, lo más explosivo”, aseguran los vendedores.
Una bolsa con 10 piezas de garras de tigre cuesta 40 pesos; la de huevos de codorniz con cinco piezas cuesta 30 pesos, y la de 10 huevos alcanza los 55 pesos.
Cualquier persona puede comprarlos, como advirtió el secretario de Seguridad Pública capitalina, Manuel Mondragón y Kalb. No importa si son niños, adolescentes o adultos: no hay control alguno.
Aparentemente en este lugar y en una zona de la parte trasera de la nave menor de La Merced, persiste la comercialización.
Ricardo, un ex fabricante de brujas y cohetones del Peñón de los Baños, manifestó que esta actividad ha ido desapareciendo y son pocos quienes se dedican a la fabricación de los fuegos artificiales, pues reconoce que es una actividad riesgosa y cada vez menos redituable.
Recordó que desapareció El Quinto Infierno, un lugar en la zona de Lecumberri donde hacían cohetes. De Chimalhuacán traían las palomas, pero ya no.
Explicó que en la calle El Carmen había dos fuertes distribuidores de pirotecnia china, pero ya no operan. En Tepito y en Rodríguez Puebla, ya no más.
En el mercado Sonora, los mismos locatarios aseguran que nunca se ha vendido pirotecnia, y remiten a los compradores al mercado Ampudia, “al de los dulces”.
De acuerdo con algunos involucrados, la venta de artificios pirotécnicos se ha trasladado a otros mercados populares de la ciudad, y los principales distribuidores están en el municipio de Tultepec, estado de México, y las bodegas que aún surten los cohetones asiáticos.
Explicaron que los cohetes más peligrosos son copias de los productos chinos.
El jefe de la policía local comentó que actualmente 25% de la pirotecnia es de origen asiático, y el resto es producción nacional.