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Milka es una cachorrita de la raza Beagle, tiene ocho meses de edad y ya es toda una experta en la detección de narcóticos. Ella y otros 26 canes adiestrados finalmente encontraron un lugar dónde vivir.
Hace un mes, la Procuraduría General de Justicia capitalina señaló que no podía mantener a estos especialistas en la búsqueda de drogas, armas, dólares, explosivos, el rescate de víctimas y la búsqueda de cadáveres, por lo que solicitó ayuda a la policía capitalina para que se hiciera cargo de ellos.
Ayer terminó la preocupación por los 27 perros policías, pues los adhirieron a la Unidad Canina del Agrupamiento de Granaderos, Zona Oriente, de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), que cuenta ahora con 123 canes.
Los perros tendrán alojo, alimento, atención veterinaria y trabajo, lo que costará 380 pesos al día a la corporación.
El jefe de la Unidad Canina de Granaderos Oriente, David Cortés, explicó que aparentemente los canes llegaron en buenas condiciones, sin embargo habrá que esperar el diagnóstico de los veterinarios.
Será en tres meses cuando los manejadores y los veterinarios determinen el grado de preparación que traen los animales; en dos más, se acoplarán al trabajo de la policía, y será en seis cuando tengan su primera operación.
Aclaró que un perro debe cumplir con la evaluación clínica y luego operativa, donde debe demostrar disponibilidad para el trabajo; en caso contrario, se informaría que tiene aptitudes para ser un perro de compañía, y se recurriría a la Sociedad Protectora de Animales para buscarle un hogar.
Este domingo fue la primer actividad en equipo de los perros policías de las razas Malinoa, Rottweiler, Pastor Alemán, Beagle y Labrador, aunque están acostumbrados a hacerlo solos, explicaron sus manejadores.
Marcharon, se mostraron orgullosos y demostraron estar en buenas condiciones.