La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) logró deshojar el expediente de la banda de secuestradores La Flor en siete células, cada una con funciones específicas dentro del grupo, que iban desde la elección de la víctima hasta su ejecución, y la de choferes o escoltas.De acuerdo con la investigación, a la que tuvo acceso EL UNIVERSAL, una célula obtenía información de las probables víctimas; otra vigilaba las actividades de los jóvenes a plagiar.
La tercera hacía el levantón en un falso retén policiacoM; otra célula robaba vehículos para abandonar los cuerpos; la quinta cuidaba y alimentaba a las víctimas en casas de seguridad; una más negociaba y cobraba el rescate, y la última las mataba.
A los miembros de La Flor se les imputan seis secuestros de alto impacto contra hijos de empresarios y gente de alto nivel económico, que en algunos casos tenían chofer o escolta.
A tres meses de su ingreso al hospital Instituto Mexicano del Seguro Social, el 21 de agosto, el presunto líder de la banda, Sergio Humberto Ortíz Juárez, rindió su declaración ante el Ministerio Público, en la que con voz baja y señas corporales, debido a la traqueotomía practicada, reconoció a través de fotografías a Édgar Ayala como uno de los dos hombres que intentaron matarlo. “Fueron dos hombres en una motocicleta, iban juntos en la motocicleta, pero los hechos fueron instantáneos”, declaró el 28 de noviembre.
Ortíz se negó a que la PGJDF le tomara una muestra de voz, para evitar que fuera comparada con algunos audios de las negociaciones de secuestros.
La banda utilizaba vehículos con logos oficiales para no levantar sospechas y tener el libre tránsito en la ciudad a través de retenes en los cuales se vestían como policías. Usaban ropas oficiales con siglas de corporaciones policiacas, locales y federales, y portaban armas.
Como medio de presión mataban a una víctima, usualmente el chofer o al escolta de sus secuestrados. Los encargados de negociar el rescate usaban un distorsionador de voz para no ser identificados, así como los teléfonos celulares de víctimas, choferes y escoltas.
Una de las características más conocidas de este grupo era que colocaba una flor en la boca de la víctima asesinada, como ocurrió con Jorge Palma Lemus, chofer del menor Fernando Martí.
La PGJDF le imputa a esta organización criminal seis secuestros de hijos de empresarios que fueron plagiados junto con sus escoltas y choferes. En el expediente de La Flor, la dependencia dividió en seis casos la investigación que inició con el secuestro y muerte de Martí, cuyo cadáver apareció en un automóvil el 31 de julio.
Los seis casos son conocidos por los apellidos de las víctimas: Huidogro, Fresero, Gaytán, Paredes, Águila y Martí.
Ayer, el procurador de Justicia capitalino, Miguel Ángel Mancera, informó que llamará a declarar a los dos hijos de Sergio Humberto Ortiz Juárez, alias El Apá, en torno a las versiones que han dado a conocer respecto al estilo de vida que llevaba su padre, y a la carta dirigida al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.