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Parejas de novios en pleno romance, usuarios que tiran basura detrás de las paredes, intentos suicidas, riñas, andenes al borde del colapso, carteristas, acosadores y hasta las múltiples fallas de los trenes ya son captados por 321 cámaras de videovigilancia en la línea 1 del Metro.
Son cuatro en cada andén: dos fijas y dos móviles con un zoom de hasta 35 metros y giros de 360 grados, manipulados desde un centro de monitoreo; la consolidación del Big Brother del transporte público.
Son los ojos de personal de la empresa española Infoglobal México, que desde tres centros de monitoreo vigilan cada detalle de lo que sucede en las 20 estaciones. Con el poder de un botón o una tecla de computadora se manipula un software y se tiene el control.
Miércoles a las 11 de la mañana. En las pantallas se observa a miles de pasajeros que entran y salen de los vagones con prisa, calor y empujones. De pronto, un usuario desciende del andén, se dirige a la taquilla y presiona el botón rojo, el de alarma.
De inmediato, la cámara enfoca, hace un acercamiento al que presionó el botón en busca de ayuda y en el andén se escucha una sirena de alerta que llama a personal de seguridad del Metro y de la Policía Auxiliar.
En el centro de monitoreo, el operador transmite la emergencia por el radio tetra que está conectado a la policía, el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y los bomberos para atender la emergencia.
Del mismo modo, se da aviso al centro de operaciones principal de todo el sistema y desde ahí se toman decisiones para resolver el problema. Si el caso lo amerita, o si hay acusaciones directas contra un pasajero, las cámaras son capaces de hacer seguimientos manipulados desde el centro de monitoreo para facilitar su captura.
Esta es, desde la semana pasada, la forma de operar de las cámaras que instaló el STC para tener un mejor control y atención del mundo subterráneo que se vive en una de las redes de Metro más grandes del planeta.
Una de las fallas más comunes en el Metro es que el tren se detiene y se percibe humo blanco. “Con las cámaras de inmediato vemos qué sucede. Mediante un voceo se indica a todos los usuarios que no hay ningún problema, que es cosa mínima. Luego desalojamos el tren con mayor facilidad, dándole una mayor seguridad a los usuarios”, explica Federico Pineda, coordinador de los sistemas de videovigilancia del Metro. Recuerda que en este tipo de sistemas, accionar el botón de emergencia tiene una sanción administrativa impuesta por un Juzgado Cívico.
De acuerdo con Federico Pineda, además de la seguridad de los pasajeros, la instalación de cámaras externas sirve para detectar operaciones irregulares en sus instalaciones como la presencia de grafiteros en los talleres o túneles, o gente que pretende extraer material o refacciones. “Están principalmente en la zonas de garaje. Podemos ver si hay una persona que se salta la barda o si hay algún incidente; desde ahí podemos rotarlo, irlo corriendo y en lugar de meter varias cámaras, con una podemos hacer una mayor distribución y cobertura”, explicó.