df@eluniversal.com.mxGracias a la innovación en la telefonía celular, es muy probable que reemplaces tu viejo celular o alguno de sus accesorios, pero. ¿Sabes a dónde irán cuando los deseches? Tal vez terminen sus días entre toneladas de desechos en algún basurero, lo cual causa graves daños a la naturaleza.
Por ello, la empresa Nokia colocará recolectores en seis puntos de la ciudad de México para recibir aquellos dispositivos tecnológicos en desuso, sin importar la marca.
“Todos somos responsables del medio ambiente. No basta con sólo ir y dejar tu celular; se debe invitar a los demás hasta hacer de esto una cadena de responsabilidades”, refirió José Orozco, director de Medio Ambiente de la empresa telefónica, durante la presentación de la campaña Let’s Care, Let’s Rock, Let’s Recycle.
Optar por el reciclaje es lo recomendable, ya que así se evita que el celular contamine, y se pueden obtener materiales valiosos como oro, plata, platino y cobre.
Actualmente, en México más de 20 millones de baterías han terminado su vida útil de forma indebida por falta de programas de reciclaje. Además, del total de teléfonos móviles en el mundo, sólo 3% se recicla.
Tirar el aparato o las baterías a la basura puede resultar altamente peligroso para la salud y el medio ambiente. “Una sola batería contamina hasta 10 mil litros de agua”, explica Orozco.
Los recolectores, en forma de audífonos gigantes, medirán cuatro metros de alto y permanecerán en colonias como Condesa y Roma hasta el 21 de febrero. El resto del año podrán ser llevados a los centros de atención a clientes de la empresa de celulares.
Una vez depositados, son llevados al proveedor de reciclaje. Éste selecciona las baterías, los componentes electrónicos y las carcasas.
En el caso de las baterías, éstas son separadas de acuerdo a su tipo. Después se recuperan los materiales incluidos, como cobalto, níquel, cobre, cromo, hierro y aluminio. Los materiales que ya ni sirven se desechan de manera controlada.
Los componentes electrónicos también se seleccionan; son triturados para convertirlos en pequeñas piezas y luego se funden. Todos los elementos recuperados vuelven a reutilizarse.
Las carcasas pueden ser usadas como combustible, o destruidas y posteriormente mezcladas con materiales nuevos para formar piezas de plástico reciclado.