sara.pantoja@eluniversal.com.mxMenos horas de sueño y descanso para los usuarios y pocos pesos en la cuenta final del día para los choferes de microbuses, son la realidad que a diario se padece en el transporte público desde que empezaron las obras en la ciudad de México.
Miguel Espinosa se ha visto obligado a adelantar hasta 30 minutos las manecillas de su despertador si no quiere que se le haga tarde para llegar a la escuela.
“En la mañana hago dos horas de Río Consulado al Casco de Santo Tomás por el tráfico. Normalmente me hago media hora. Hoy me tuve que bajar del micro y caminar y aun así llegué tarde a la escuela”, contó.
Roberto Alcántar, chofer que va de Chapultepec al Aeropuerto por el Circuito Interior, dijo que sus ganancias de todo el día frente al volante se han reducido hasta 200 pesos.
“Entregamos, por decir, una cuenta de mil 500 pesos diarios. Si nos llevábamos 200 o 250 para nuestra bolsa, ahora nos quedamos con 100 y matado todo el día. Nos ha afectado mucho”, contó.
Desesperado por el tráfico, explicó que los cierres viales lo han obligado a modificar sus rutas y meterse por calles donde no hay pasajeros.
Sus pérdidas también van en tiempo pues un recorrido que antes de las obras se hacía en 40 minutos, hoy lo hace en una hora y media. “Apenas logramos sacar el dinero para llenar el tanque de combustible, cómo no nos va a pegar”, dijo.
Por el contrario, la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) ha experimentado un incremento de hasta 50 mil pasajeros al día en promedio entre junio y hasta lo que va de noviembre.
Datos de la dependencia indican que en junio hubo en promedio 515 mil 10 pasajeros al día en todas las rutas, y hasta el mes pasado el número se incrementó a 565 mil 754 al día en promedio.